lunes, 27 de mayo de 2013

ACERCA DE LOS PARADIGMAS, LOS SISTEMAS Y LOS MODELOS


Escrito por Fernando Rovelli

Creemos que el paradigma civilizatorio occidental entra en una fase de confusión y dispersión, no querida por la intencionalidad de sus postulados, en origen el iluminismo, pero sí provocada por el acentuado uso de tecnologías destructivas en el manejo de sus componentes. Estamos en presencia de una catástrofe paradigmática, que no debemos confundir con una crisis sistémica, porque no existen posibilidades de recomponer el rumbo trazado sin alterar completamente las invariantes que lo alimentan.

Son tiempos difíciles realmente los que nos toca vivir, cómo podemos hacer para, desde nuestros pequeños espacios vitales, escapar a las confusiones en que se arriesga la plenitud, cuando intentamos reflexionar actuando con las herramientas conceptuales de nuestra cultura mestiza, a caballo entre una racionalidad hegemónica y estos mínimos esbozos de un pensar renovador que pugna por recomponer el sentido de las palabras en su precisa configuración histórica.

La devaluación a que ha sometido el desgaste académico a los conceptos, nos compromete a cuidar el uso de las palabras como herramientas de lo decible y como símbolos de lo innombrable. Sabemos que el horizonte primigenio anuncia el cambio de paradigma de una civilización planetaria voraz y enceguecida, que no detiene su carrera ante el inminente desastre que sobrevendrá inevitablemente, poco más allá de lo pensable.

Cambio de paradigma es precisamente un vuelco necesario en la reflexión humana que debe generar nuevos conceptos o bruñir los ya opacados por un uso insustancial, como forma certera de pensar el hombre y el mundo sin los lastres del pensamiento del determinismo y sus tecnologías de apropiación.

Siempre lo paradigmático supone una extrema complejidad que hace a un conjunto en estado de indeterminación, con tal motivo el paradigma de la razón instrumental, que rige las relaciones al interior de la globalización occidental, sufre, a pesar de sus epígonos, el irreversible proceso de deterioro de sus postulados y las consecuencias destructivas para el planeta y la biodiversidad que todos conocemos. Asimismo los nuevos paradigmas que van apareciendo en el horizonte simbólico de las culturas de la rebeldía, poseen la indeterminación de lo que está aún en constante formulación y práctica incipiente.

No es posible adelantar la completitud del paradigma, no se puede modelizar a escala racional aquello indeterminado y siempre en construcción, pero sí se sufren los efectos no buscados de la aplicación de los mismos, cuando rompen los equilibrios inestables que caracterizan a todo campo de complejidad en crecimiento, o cuando agotan la imprescindible retroalimentación energética de sus componentes.

Creemos que el paradigma civilizatorio occidental entra en una fase de confusión y dispersión, no querida por la intencionalidad de sus postulados, en origen el iluminismo, pero sí provocada por el acentuado uso de tecnologías destructivas en el manejo de sus componentes.

Estamos en presencia de una catástrofe paradigmática, que no debemos confundir con una crisis sistémica, porque no existen posibilidades de recomponer el rumbo trazado sin alterar completamente las invariantes que lo alimentan.

Es posible que asistamos a la aceleración incontrolada de los elementos de la complejidad que se friccionan y fusionan permanentemente para encontrar un estado de no reposo devenido en estallido e irreversibilidad con caracteres destructivos del campo mismo de instalación del paradigma. Ello es así porque la dominancia ha cedido el inestable equilibrio y allí se ha instalado la incertidumbre con su carga de irracionalidad y energías disipativas, imposible de pensar en los términos de la razón paradigmática, pero que interviene en el núcleo mismo del campo postulado.

La posibilidad de pensar dentro del paradigma se ha cerrado por la propia secuencia de irreversibilidad de sus trayectorias y solo cabe el acontecer de la instalación de algún nuevo paradigma que recupere la armonía de la complejidad perdida.

Lo impredecible se impone más allá de toda lógica racional , condensa sin razón y a contramano, nuevos núcleos de sentido que alteran los mapas evolutivos en protuberancias aún informes que sedimentan topografías inexploradas rompiendo la geometría mensurable en términos de las leyes de aproximación que informan sobre el rumbo cósmico.

Esto ya lo sabían los antiguos, ellos conocían sobre la caída y la incertidumbre, buscaban desde tiempo inmemorial el necesario amparo y la mediación sagrada que permitía recomponer el orden del caos más allá del pensamiento y del instrumento.

Ellos nos hablaban de cosmovisiones, de mitos agónicos, de caída y transfiguración, de muerte y resurrección, para simbolizar no otra cosa que la totalidad paradigmática que daba fundamento a la instalación y a la existencia, pero entendida como humildad y pertenencia en un mundo “que así es”,en la cotidianidad del ritual de “vivir sin más” para la germinación de la semilla cósmica.

La naturaleza no es el territorio de instalación del paradigma, la naturaleza es el paradigma mismo como dador de vida y de sentido y así los antiguos pensaban lo impensable, nombraban lo innombrable, sacralizaban un espacio-tiempo de continuidad y ruptura, recuperaban la infinitud de la rueda cósmica para el desamparo de la finitud de la existencia.

Nosotros desde América tenemos el privilegio de poder descentrar el pensamiento, no asimilados totalmente a la lógica del productivismo y marginados mayoritariamente de los beneficios del consumo artificial, podemos aún pisar un suelo originario y vivir un refugio simbólico en el horizonte de una cultura mestiza y en rebeldía.

Nuestra auténtica condición de mestizos culturales habla ciertamente de nuestra imposibilidad de ser en plenitud para la razón occidental, siempre carecemos de aquello que completa la vida moderna , siempre elaboramos esas asimetrías que afean la perfección creativa, siempre, en suma, detrás de nuestras identidades construidas está la América morena, la de las desmesuras y los exterminios.

Pero esa aparente incompletitud de estar en esta tierra es también un estado de apertura hacia la totalidad, este singular desamparo es el sendero que lleva hacia el abrigo sagrado, y todo paradigma insinúa la presencia fundante de lo absoluto para poder vivir. Todo paradigma se muestra como la creación entera de la forma de estar en el mundo y ser hombre y mujer para la trascendencia.

La fragilidad de la condición humana y la intemperie de la morada cósmica nos llevan a recomponer los ritos que permitieron nuestra vida sobre la tierra y en esa condición errante andamos aunque lo neguemos desde los falsos muros de la ciudad globalizada.

Y es aquí donde se instalan los sistemas, y trasladamos nuestra desnudez originaria a las crisis sistémicas, creemos que todo se debe a la crisis financiera, energética, ambiental, productiva. Entonces lo que debe cambiar son los sistemas, es decir las construcciones humanas que modifican el suelo y prefiguran la vida de las sociedades. Los sistemas son imaginarios cerrados, sus lógicas se disparan hacia la completitud, encierran a los seres en proyectos y habitualidades que sólo tienen valor como conjunto donde todas las variables ocupan espacios asignados y se relacionan ontológicamente.

Los antiguos sistemas agrarios de las grandes civilizaciones respondían a una lógica de subsistencia y almacenamiento imbricada profundamente con los ciclos de siembra y los cursos de agua, con los equilibrios del entorno natural y con los fundamentos sagrados de sus culturas. Eran sistemas basados en la reciprocidad y el intercambio y alejados de las lógicas productivas. Y su declinación respondió principalmente a las guerras de conquista.

Los sistemas sociales contemporáneos, afirmados en el uso tecnológico de la naturaleza y en el abuso del trabajo humano, responden a una lógica intrínseca de acumulación y propiedad que acelera las fricciones internas y la destrucción de los componentes del conjunto. Son sistemas cerrados donde predomina la inteligencia especulativa y los apoderamientos individuales.

El sistema capitalista moderno, y sus múltiples subsistemas desplegados, es un sistema cerrado donde la razón instrumental se basa en la producción acelerada y la acumulación infinita, no puede detenerse ni moderar su carrera sin dañar la matriz energética que lo pone en movimiento, es un sistema cerrado que empuja ferozmente hacia sus confines a los marginados humanos y se alimenta de la sobreexplotación de los bienes comunes planetarios.

En esta última etapa de su desarrollo en las últimas décadas de la modernidad, se ha producido un hecho singular: el sistema por su irrefrenable expansión rompe los límites de equilibrio y absorbe el paradigma que lo sustenta. Quiero decir que el sistema producción-consumo incontrolado se presenta como el núcleo del paradigma occidental forzando los límites del conjunto hacia lo indeterminado que ya no puede instrumentarse desde la racionalidad operable y choca violentamente con los equilibrios naturales produciendo, no ya crisis sistémicas reparables, si no catástrofes imposibles de cuantificar en sus consecuencias y que ya estamos padeciendo.

Y aquí llegamos a lo que nos toca de cerca, el modelo. El paradigma que denominamos civilización occidental, o sociedad tecno-industrial, o sociedad de consumo que se expresa como globalización capitalista, o capitalismo tardío, o sistema de producción por apoderamiento ,genera a su vez los diferentes modelos que hacen efectivo el dominio mundial.

Los modelos son para nosotros los programas que asignan las grandes corporaciones del capital concentrado y la ciencia instrumental, a cada uno de los actores, pueblos y naciones del mundo globalizado. La asignación de roles dentro del sistema-mundo obedece a las rígidas y feroces directivas emanadas de los centros de poder que confieren a cada lugar de la tierra el imperativo de contribuir para pertenecer, de ofrendar su riqueza natural y su calidad humana en el altar del dios pensante.

Los modelos representan el lugar concreto de aplicación de la maquinaria global, por ello su principal característica es que son modelos productivos. Es decir la topografía planetaria tan rica en diversidades y matices, es tratada como un mapa de extracción de lo valioso y necesario para la reproducción sistémica.
Nuestra América y gran parte de las inmensas regiones periféricas tienen asignado el papel de productores de materias primas y productos poco elaborados para alimentar el derroche energético de los países centrales. El viejo modelo colonial no ha cambiado, simplemente se ha reconfigurado en neocolonialismo por desposesión. Y los Estados nacionales aplican mansamente las reglas dictadas para maximizar el saqueo enmascarado en desarrollo y crecimiento.

En nuestra patria el modelo agroexportador continúa siendo el eje productivo central con mayor fuerza que nunca, basta ver las inmensas áreas naturales sometidas al monocultivo y la desertización consecuente de las regiones ecológicas nacionales. El montaje industrial liviano y las sustracciones mineras completan y amplían la centralidad agropecuaria del destino argentino.

Nos hemos quedado sin modelo de país para abrazar un modelo productivo elemental con sus tremendas consecuencias ecológicas y humanas. La matriz agroindustrial succiona nuestras riquezas y a nuestras poblaciones provocando inmensos bolsones de aridez y de pobreza apenas contenidos por un Estado complaciente con las Corporaciones y mitigador de la violencia social latente.

Una democracia de baja intensidad, un parlamento desacreditado, una derecha primitiva y un progresismo enfermo de semanticidad y carente de proyecto nacional, son los elementos políticos que no alcanzan a consolidar un Estado soberano y autónomo que pueda transformar un modelo impuesto desde los centros de poder de las corporaciones. Tremenda contradicción la de hallarnos dentro de un modelo cerrado hacia su interior sin capacidad de modificar sus grandes lineamientos, y abierto a una sangría permanente hacia fuera de sus límites, donde es imposible compensar el desequilibrio de la pérdida energética entendida como capacidad nacional de tomar decisiones para el conjunto, con toda su secuela de tierra arrasada y sufrimiento humano que nos deja este eterno presente de producir para vivir peor.

La situación se agrava si echamos una mirada a la región, la América del Sur, que en el dispositivo geoestratégico imperial reproduce en cada uno de sus países el mismo modelo extractivo y apoderador. La debilidad de las fronteras nacionales provocada por zonas de difusa soberanía ,como lo son la republiqueta sojera entre Argentina, Brasil, Paraguay y el oriente boliviano, el paraguas de soberanía minera en la cordillera entre Argentina y Chile, la explotación petrolera en la Amazonía entre Perú, Ecuador, Bolivia y Brasil, sumado a los conflictos bélicos latentes y fogoneados por el complejo militar-industrial de EEUU, la pérdida de espacios marítimos sometidos a la pesca intensiva, van delineando la fragilidad de los estados nacionales que sólo atinan a sumarse a un desarrollo compulsivo para no quedar afuera. Si agregamos a ello la aparición de un neo-indigenismo de manual prefigurado por grandes ONG. de dudoso financiamiento, que reclaman legitimidades territoriales ancestrales, pero que juegan claramente para la desposesión de los espacios nacionales, completan un modelo de consecuencias impredecibles.

Pero no hay desaliento, estamos asistiendo a un hermoso y terrible cambio de época, ya se vislumbran las múltiples y maravillosas resistencias que marcan el punto de inflexión para un agotado paradigma civilizatorio globalizado. La catástrofe planetaria marca el límite mayor a la expansión de esta desquiciada sociedad tecno-racional. Una sumatoria densa de aconteceres irreversibles ya se ha instalado: la naturaleza misma torna a ser el eje que vertebra la vida y despoja al hombre de la centralidad planetaria, estamos retomando el sendero del misterio cósmico hacia más armonía y más diversidad en nuestro viaje interminable.
Millones de hombres y mujeres vamos recomponiendo lentamente el tejido primigenio, recuperamos la cultura de la tierra, defendemos los sistemas ecológicos en peligro, apelamos a los saberes ancestrales de nuestros pueblos, vivimos mejor con menos cosas, hacemos de la sencillez y la proximidad una norma cotidiana, sacralizamos la fiesta de la vida y la pura amistad.


Están apareciendo incontables manifestaciones del cambio de rumbo, corporizadas en Copenhague en la conferencia de C.C. y en todas las latitudes se generan organizaciones de rechazo al actual paradigma de saqueo. Se cuentan por miles los foros mundiales donde buscamos una voz de alerta y exploramos los nuevos senderos para caminar juntos. Las redes de resistencia se van tejiendo sólidamente a pesar de las amenazas y los nuevos embates del poder tecnocrático, y no alcanzamos a abarcar la infinita complejidad de las pequeñas alternancias culturales y los nuevos modos de vida que van adoptando lentamente las poblaciones hastiadas de tanto desatino mundial. Los organismos internacionales no pueden planificar sin tener en cuenta las voces de oposición que brotan desde los confines de la tierra, y los gobiernos nacionales no pueden acallar el grito primigenio de detener la destrucción de la vida .

En nuestra región americana son innumerables los grupos de oposición a los proyectos de desmonte de bosques y selvas, de plantaciones monoforestales y cultivos transgénicos, así como las profundas heridas de las nuevas aperturas que imagina el IIRSA y los polos industriales y mineros proyectados. Las campañas contra los agrotóxicos y las fumigaciones, contra la contaminación ambiental, contra la despoblación del campo, contra la ganadería de engorde artificial, y muchas otras resistencias a cada nuevo intento de reducción de la biodiversidad.

Las poblaciones marginadas de la vida rural y arrojadas a las márgenes de las grandes ciudades donde la vida comunitaria es imposible, comienzan a responder con acciones comunes para asegurar las mínimas condiciones de subsistencia y recuperar la dignidad y la memoria perdida. Sentimos que va creciendo un gigantesco organismo aún no consolidado, de reparación de la armonía con la Madre Tierra, vemos diariamente sumarse nuevos actores en este cambio de época que llegan con la esperanza de un mundo mejor para todos.

En un repaso somero de las nuevas y nacientes propuestas, contamos con el neoruralismo, el decrecimiento, la reconversión de las ciudades, las huertas comunitarias, las comunidades de pequeños productores, los bancos de semillas alimentarias, las asociaciones de ahorro energético, los que se niegan a concurrir a los mercados, los que salen del sistema bancario, los que descartan el uso de automóviles, los que no consumen tecnología desechable, los que producen cultura popular, los que apagan el televisor, los que practican el parto natural y la muerte digna, en fin, los millones de seres que desde el desamparo nos muestran la sacralidad de la existencia.

Estamos en el cambio de paradigma, lo que muere muchas veces no deja ver lo nuevo que nace, pero siempre ha sido así, la metamorfosis no puede aún reconocerse, los signos de los tiempos no son todavía visibles para todos, la continuidad de la vida sobre le planeta está en juego y los poderosos no se han dado cuenta. La nave tierra exige un cambio de piloto y nuevas energías que la alimenten, el rumbo puede torcerse antes de la destrucción final y estamos para ello.
Presentimos que estamos recomponiendo la dimensión simbólica de la cultura humana, estamos recuperando las cosmogonías olvidadas y los saberes totalizadores, vamos por la integralidad de la vida y la armonía natural. La ecosencillez es el nuevo espíritu de los tiempos y el iluminismo racional cede ante la iluminación de lo impensable.

El hombre está comprendiendo tardíamente que no es el centro del universo, que la génesis cósmica no ha sido imaginada únicamente para él. Que el reemplazo de los dioses mediadores no ha sido olvidado por las culturas de la autenticidad, que la razón identitaria no era más que ambición y propiedad. La lógica ensídica no puede perpetuarse mágicamente porque olvida el fundamento. La negación recupera su fuerza y arrincona los postulados universales en una positividad estéril. Ya no hay síntesis posible para esta dialéctica de la afirmación permanente. El paradigma se encuentra ya en un estado de aceleración incontrolable que provoca el choque violento de sus componentes, recordemos la inmensa verdad del Tao y de los ciclos cósmicos del calendario americano.
Nos sentimos vivos y latentes en la inabarcabilidad que excede a las lógicas sistémicas. La vigencia de nuestras demandas va más allá de una nueva recuperación del equilibrio sistémico. Hoy cuando se han roto todos los diques de contención, asistimos a una simulación de un equilibrio homeostático nunca realizado. Si todo lo real es racional quedamos afuera quienes abogamos por una existencia plena y sin condicionantes que recobre la humanidad perdida en este proyecto de conocimiento sin corazón y apoderamiento sin medida, en que el viaje transgaláctico es solo un desafío de la soberbia intelectual a los avatares cósmicos no comprendidos por el espíritu desplegado.

La transitoriedad de la historia contada por los epígonos del sistema entra en decadencia, la civilización occidental no es más que un pequeño desvarío en la gran historia de la humanidad, mientras el sufrimiento y el exterminio arrojan su fatalidad sobre las poblaciones indefensas en territorios de apropiación y ganancia. El agua, el aire y las montañas mágicas son acciones bursátiles de la ruleta financiera que anticipa un final de descalabro cósmico. Más de la mitad de los habitantes de este planeta viven mal, sufren hambre y carencias básicas sin expresarlo. Estamos en el peor de los mundos cuando la civilización nos dijo que la evolución humana nos encontraría en la abundancia de los bienes compartidos.

El sistema capitalista no puede cambiarse porque lo que debe cambiarse es el paradigma que lo sustenta; y esa transformación debe comenzar en cada uno de nosotros, es una mirada interior que busca en las profundidades del espíritu, la memoria interior de la especie y la energía primera que en nosotros repite el mensaje de todo el universo. Solamente haciéndonos cargo de este arraigo en el suelo sagrado de la existencia podremos torcer el rumbo emprendido hace ya 3 siglos en el occidente europeo.

Si volvemos a nuestra Argentina, el cambio de modelo productivo es inminente, las crisis recurrentes de un Estado en construcción que, siempre prometido y siempre negado, provoca que los gobiernos recientes no alcancen a comprender la terrible paradoja de saquear el suelo y agotar los bienes comunes para “la mejor distribución de la riqueza”. Falacia si las hay que hemos heredado de un marxismo escolarizado en los setenta y que renueva su búsqueda del “sujeto histórico revolucionario” pasando de un proletariado adormecido y fragmentado a un campesinismo y neo-indigenismo tomados como renovales del determinismo socialista. Se sigue poniendo el acento en un neodesarrollo estéril que supuestamente permite acumular las riquezas que luego serán distribuidas por las redes clientelares. Mientras se siga poniendo el acento en lo social, y no en lo ecosocial, no se logrará nunca ver la complejidad del modelo, y mientras tanto, la destrucción avanza y compromete a las próximas generaciones.

Tenemos que poner el acento en lo que nos duele, hay que comenzar ya a cambiar la matriz agroindustrial para volver a los cultivos alimentarios que nos hicieron soberanos, hay que volver a repoblar el campo con los marginados de las ciudades y para ello se necesita una planificación desde el Estado que rompa la concentración exportadora incentivando a los productores y campesinos desde organismos nacionales de producción y exportación de excedentes como los que orgullosamente supimos tener.

Un Estado Nacional fuerte y solidario es el único camino para nuestros sufridos pueblos. Esto significa también la recuperación para la Nación de la propiedad del suelo y el subsuelo, de los componentes energéticos, de los ferrocarriles, y de puertos y barcos que lleven en sus bodegas alimentos para una humanidad hambrienta.

El pensamiento nacional no se ha perdido, sigue vivo en la memoria de la tierra, en la cultura popular y en las luchas históricas del movimiento nacional, la dispersión y el extravío de las últimas décadas nos han herido, pero estamos aún en la dignidad y la rebeldía. Somos los mismos de la Patria justa y soberana, somos los mismos de la Patria Grande emancipada.

Vemos finalmente como la complejidad del actual estado de cosas implica la profunda imbricación de los paradigmas, los sistemas y los modelos. No puede pensarse ningún camino diferente si no se hace el esfuerzo por comprender la densidad del entramado que nos asfixia y para ello hay que romper las categorías analíticas de la “sociedad del conocimiento”, es decir que no podemos apelar a los postulados que desde la ciencia instrumental resultan funcionales al paradigma del desastre planetario. Debemos hacer el esfuerzo por comprender desde un pensamiento totalizante, una profunda reinversión del orden de las reflexiones para instalarnos en la intuición originaria de la vida, para arraigar y trascender desde la propia tierra y el propio horizonte simbólico de nuestra cultura. Un pensar que forzosamente debe ser asistemático, donde se recupera el valor de los símbolos, un pensar desde lo popular, que no es otra cosa que el pensar del hombre en general.

martes, 20 de noviembre de 2012

ECOLOGÍA Y DESARROLLO


Escrito por Claudio Diz -Coordinador para Jóvenes Verdes del Uruguay

No siempre el desarrollo humano y el desarrollo económico caminan por la misma senda.

Muchos de nuestros detractores adoptan una visión reduccionista o un análisis simplista de la realidad y nos objetan, entre otras cosas, de “poner palos en la rueda del progreso”, de no querer el desarrollo y la creación de nuevas fuentes de trabajo ¡Nada más absurdo y erróneo! Esta afirmación, que a veces toma ribetes de acusación, en el fondo denota una falta absoluta de información o en el peor de los casos, se hace intencionalmente para embaucar a personas honestas pero mal informadas. Antes que nada debemos entender qué significa “desarrollo”.

El concepto de desarrollo humano tiene sus orígenes en el pensamiento de Aristóteles, quien consideraba que alcanzar la plenitud del florecimiento de las capacidades humanas, es el sentido y el fin de todo desarrollo. Ese pensamiento clásico sobre el desarrollo luego fue modificando en la contemporaneidad hasta ser definido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como "el proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades". Tal definición asocia el desarrollo directamente con el progreso de la vida y el bienestar humano, con el fortalecimiento de capacidades relacionadas con todas las cosas que una persona puede ser y hacer en su vida en forma plena y en todos los terrenos, con la libertad de poder vivir como nos gustaría hacerlo, y con la posibilidad de que todos los individuos sean sujetos y beneficiarios del desarrollo. 

Nuestros detractores dicen que los ecologistas estamos contra el desarrollo y el bienestar; de golpe y porrazo nos quieren hacer parecer que estamos contra algo de lo cual todos formamos parte, pues no vivimos en una isla desierta ni en un planeta lejano. Entonces nosotros planteamos, y ahí radica la diferencia con el neoliberalismo y con el progresismo, de que no es lo mismo el “desarrollo a cualquier costo”, que el “desarrollo sostenible”; del cual las actividades extractivas, principalmente la megaminería metalífera no forman parte.

Aunque entran otros conceptos, como por ejemplo: que tipo de desarrollo beneficia a quién o a quiénes, o que tipo de desarrollo beneficia a las comunidades locales o nativas, me voy a enfocar sólo en los dos conceptos de desarrollo dentro de nuestro sistema capitalista.

El concepto de desarrollo a cualquier costo o pensando sólo en el máximo lucro empresarial, la rentabilidad, la productividad y otras variables económicas, sin medir el alcance o negando las consecuencias ambientales y los intereses económicos de las comunidades locales, choca de plano con el concepto de solidaridad intergeneracional y la posibilidad real de que el individuo sea beneficiario del tal mentado desarrollo. Por ejemplo: no existe la posibilidad real de que se corresponda el enorme destrozo ambiental irreversible realizado con la explotación minera a cielo abierto o la construcción de un puerto marítimo de enormes proporciones, con el aumento notable de la calidad de vida de los trabajadores. En los países andinos donde ya existe la minería desde hace siglos, se ha notado y comprobado que pese a las extraordinarias ganancias que obtienen las corporaciones que realizan los trabajos de extracción, el desarrollo no llega a los trabajadores y poblaciones locales que permanecen sumergidos en la mayor pobreza y con el padecimiento de diferentes tipos de enfermedades, como cáncer, enfermedades respiratorias y dermatológicas.

El concepto de desarrollo sostenible es reciente, surge a fines del siglo XX a la luz de diferentes estudios científicos que demuestran que los patrones de producción y consumo actuales no son sostenibles en el tiempo, ya que los recursos naturales no son infinitos, y a la vez este tipo de desarrollo ha provocado la gradual pérdida de biodiversidad, ha aumentado notablemente la contaminación del Planeta, ha provocado el Calentamiento Global con graves consecuencias en los patrones climáticos y el progresivo derretimiento de la capa de hielo en los polos, entre otras cosas.

El desarrollo sostenible no implica renunciar al confort, a los adelantos tecnológicos y a la suposición de que la Humanidad tiene que resignar su actual calidad de vida para cuidar y mantener el medio ambiente, sino que debe buscar las formas de conseguir un desarrollo armónico con el hábitat donde vivimos de manera que sea sostenible, pues el bienestar de los pueblos no comienza ni termina con la posesión y acumulación de mayor cantidad de objetos materiales, sino de poseer lo justo, lo necesario para un Buen Vivir, y buscar por todos los medios la distribución de lo justo y lo necesario para conseguir una mayor equidad social. Pero esa equidad social no se logrará por medio de políticas de transferencia a cambio de nada, o del asistencialismo estatal que perpetua la pobreza, sino a través de cambios profundos en los esquemas de producción capitalista, lo que redundará también en grandes cambios educativos y culturales.

sábado, 27 de octubre de 2012

¿ES TU DULCE DE HALLOWEEN EL PRODUCTO DEL TRABAJO INFANTIL?


Escrito por Kristen Howerton 

¿Son los chocolates de tus hijos en la noche de Halloween el producto del trabajo infantil en África? ¿Es la bolsa de dulces que recogió en la tienda el resultado final de niños que faltan de sus hogares y son vendidos como esclavos a las granjas del cacao en Costa de Marfil?
Un informe del Instituto Internacional de Agricultura Tropical considera que hubo 284.000 niños trabajando en dichas explotaciones, a menudo en condiciones peligrosas, a menudo en alguna forma de servidumbre contratada.


La conexión entre los principales fabricantes de barras de golosinas y la esclavitud infantil es uno de los secretos mejor guardados del mundo. Me considero proactiva sobre la educación de mí misma sobre cuestiones de justicia social, y sin embargo sólo lo supe el año pasado a través de un documental producido por la BBC. Me sorprendió saber que el Fondo Internacional de Derechos Laborales ha demandado al Gobierno de Estados Unidos por no hacer cumplir las leyes que prohíben la importación de productos hechos con trabajo infantil. Y me sorprendió aún más escuchar que la industria del chocolate se ha fundido por numerosos plazos fijados por el Congreso para iniciar la regulación de sí mismo. Algunas empresas grandes de chocolate han montado algunas “campañas de humo” el año pasado, la oferta de barras de chocolate al comercio es oscuro, además de que sus materiales son hechos de trabajo esclavo, o hacer un gran espectáculo de obras de caridad que apoyan a los granjeros. Esto no cambia el hecho de que se niegan a ser responsables de violaciones de los derechos humanos de los niños en sus cadenas de suministro.

Según la BBC, la cónsul maliense en Costa de Marfil, había rescatado chicos que habían trabajado cinco años o más sin pago y brutalmente golpeado si trataban de huir.

Las empresas occidentales tienen la responsabilidad de hacer cumplir las condiciones de trabajo ético hacia el fondo de la cadena de suministro. Esto surgió de algunos como Steve Jobs y los suicidios en Foxconn. No es que las empresas norteamericanas deban ser perfectas, pero ellos tienen la responsabilidad de asegurar que no están lucrando con la mano de obra esclava o condiciones de trabajo peligrosas.

Mi preocupación es no con la globalización o libre comercio, sino con la explotación. ¿Con qué frecuencia los recursos, tierras y mano de obra son explotadas en el Tercer Mundo en nombre del libre comercio? ¿Con qué frecuencia los gobiernos de esas naciones usan la coerción y la fuerza para enriquecerse ayudando en esa explotación?

La respuesta de muchos sectores es el comercio justo, pero ¿es el comercio justo una solución viable? Sospecho que no. Si los precios de los productos de comercio justo son más altos que los precios de los bienes de comercio no justo, todo esto va a hacer que los consumidores con más poder adquisitivo puedan comprar los productos de comercio justo, mientras que la mayoría de los consumidores más pobres se apeguen a las marcas más baratas.

Los consumidores pueden y deben presión a las empresas a adoptar prácticas empresariales más éticas y estándares de mano de obra. Activistas y periodistas pueden escribir sobre las injusticias en el mundo en desarrollo.

Pero sospecho que las empresas tendrán que tomar la iniciativa. Prácticas de trabajo ético con un ojo en la sostenibilidad y el trato justo de los trabajadores, acabar con el trabajo infantil y un compromiso renovado con condiciones de trabajo seguras alrededor del mundo, estas son todas las responsabilidades que corporaciones y empresas en todo el mundo desarrollado necesitan tomar en serio.

jueves, 13 de septiembre de 2012

TRANSGÉNICOS: ESTUDIOS CIENTÍFICOS REVELAN PELIGROS PARA LA SALUD

Escrito por J. M. Mercola

Científicos en Noruega han dado a conocer los resultados de estudios experimentales de alimentación realizados durante un período de 10 años, y el veredicto es que: Si usted quiere evitar la obesidad, entonces evite comer maíz y productos a base de maíz transgénico y animales alimentados con granos transgénicos o Genéticamente Modificados.

Según el informe de Cornucopia.org [1], el proyecto también examinó los efectos en los cambios de órganos, y los investigadores encontraron cambios significativos que afectaron el aumento de peso, las conductas alimentarias, y la función inmunológica.

De acuerdo con el artículo presentado: "Los resultados muestran una relación positiva entre el maíz transgénico y la obesidad. Los animales alimentados con maíz transgénico engordaron más rápido y mantuvieron su peso en comparación con animales alimentados con una dieta de granos no transgénicos. Los estudios fueron realizados en ratas, ratones, cerdos y salmones, logrando los mismos resultados.

... Los investigadores encontraron cambios distintos en los intestinos de los animales alimentados con organismos genéticamente modificados en comparación con los alimentados sin organismos genéticamente modificados. Esto confirma otros estudios realizados por investigadores de Estados Unidos. Se produjeron cambios significativos en los sistemas digestivos de los animales que fueron sometidos a pruebas, y en los principales órganos incluyendo hígado, riñones, páncreas, genitales y mucho más."

Sus hallazgos (que fueron publicados el 11 de julio 2012 en Noruega por Forskning.no, una fuente de noticias en línea dedicada a la investigación Noruega e internacional [2]) mostraron que los animales alimentados con maíz transgénico Bt comieron más, engordaron más, y eran menos capaces de digerir las proteínas, debido a alteraciones en la micro estructura de sus intestinos.

También sufrieron alteraciones en el sistema inmunológico. El deterioro de la capacidad para digerir las proteínas puede ser motivo de especial preocupación ya que esto puede tener graves implicaciones en su salud. Si su cuerpo no puede digerir las proteínas, su cuerpo será menos capaz de producir aminoácidos, que son los bloques de construcción necesarios para el crecimiento y la función adecuada de las células.

Como lo señaló Cornucopia.org: "Esto no sólo puede relacionarse con el aumento en la obesidad, sino en el aumento de muchas enfermedades modernas. Estas enfermedades incluyen diabetes, trastornos digestivos, enfermedad inflamatoria intestinal, colitis, trastornos del espectro autista (TEA) (ADD), enfermedades autoinmunes, disfunción sexual, esterilidad, asma, EPOC y muchos más.

... [El autor principal] Profesor Krogdahl explica lo siguiente: "A menudo se ha afirmado que los nuevos genes en los alimentos transgénicos no pueden hacer ningún daño, ya que todos los genes se descomponen más allá del reconocimiento en el intestino. Nuestros resultados muestran lo contrario; los genes pueden atravesar la pared intestinal, se transfieren a la sangre y se quedan en la sangre, el músculo y el hígado en trozos grandes para que puedan ser fácilmente reconocidos... se desconoce el impacto biológico de esta transferencia de genes. "

La Toxina Bt Encontrada en la Sangre de Mujeres y Fetos

Esta no es la primera vez que los científicos han revelado impactos biológicos significativos y problemas de salud como resultado de una dieta de alimentos transgénicos o genéticamente modificados. Muy a menudo, a menos que la investigación este manchada por vínculos con la industria, los estudios sobre los efectos de los alimentos transgénicos demuestran que no son seguros. Esto no es tan sorprendente si se considera que la simple lógica le dirá que probablemente no es aconsejable consumir una planta diseñada para producir su propio pesticida.

El llamado "maíz Bt" está equipado con un gen de la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis (Bt por sus siglas en ingles), que produce la toxina Bt -un pesticida que deshace el estómago de ciertos insectos y los mata. Este maíz que produce su pesticida entró en el suministro alimenticio a finales de 1990, y en la última década, las historias de terror comenzaron a acumularse.

Monsanto y la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en ingles) de los Estados Unidos, juraron que la toxina sólo afectaría a los insectos que comieran la cosecha. La toxina Bt, según ellos, sería completamente destruida en el sistema digestivo humano y no tendría ningún impacto en los animales ni en los seres humanos. Las empresas de biotecnología han obstinadamente insistido en que la toxina Bt no se une o interactúa con las paredes intestinales de los mamíferos, y por lo tanto en los seres humanos.

La investigación presentada muestra que todas estas declaraciones son falsas.

Hallazgos previos ya han demostrado que el maíz Bt es cualquier cosa menos seguro para el organismo humano. Apenas el año pasado, los médicos del Hospital de la Universidad de Sherbrooke en Quebec descubrieron la toxina Bt en la sangre [3] del:

93 por ciento de las mujeres embarazadas analizadas
80 por ciento de la sangre del cordón umbilical de sus bebés, y
67 por ciento en las mujeres no embarazadas


La toxina Bt destruye el estómago de los insectos. ¿Podría dañar similarmente la integridad de su tracto digestivo? Si la toxina Bt puede dañar las paredes intestinales de los recién nacidos y niños pequeños, el tránsito de los alimentos no digeridos y las toxinas en la sangre del tracto digestivo, podría ser devastador para su salud futura. Los científicos especulan que puede provocar enfermedades autoinmunes y alergias alimenticias.

Además, ya que la barrera hematoencefálica no se desarrolla en los recién nacidos, las toxinas pueden entrar en el cerebro causando graves problemas cognitivos. Algunos profesionales de la salud y científicos están convencidos que este es un mecanismo del autismo.

Si los genes Bt colonizan las bacterias que viven en el tracto digestivo de los norteamericanos, podríamos esperar ver un aumento de problemas gastrointestinales, enfermedades autoinmunes, alergias alimentarias, y trastornos de aprendizaje en los niños causado por los cultivos Bt introducidos en 1996, y eso es exactamente lo que se ha reportado. Por ejemplo, entre 1997 y el 2002 el número de hospitalizaciones relacionadas con reacciones alérgicas por alimentos aumentaron en un sorprendente 265 por ciento. Uno de cada 17 niños tiene ahora algún tipo de alergia a los alimentos y las tasas de alergias están aumentando.

Los alimentos transgénicos desencadenan respuestas adversas al sistema inmunológico

Existe mucha evidencia que demuestra que la toxina Bt producida en los cultivos Bt transgénicos o genéticamente modificados como las plantas de maíz y el algodón, es tóxico para los seres humanos y mamíferos, además desencadena respuestas en el sistema inmune. Por ejemplo, en una investigación subsidiada por el gobierno de Italia [4], los ratones alimentados con maíz Bt de Monsanto mostraron una amplia gama de respuestas inmunes, tales como:

- Niveles elevados de anticuerpos IgE e IgG, los cuales están típicamente asociados con alergias e infecciones

- Un aumento en las citoquinas, las cuales están asociadas con las respuestas alérgicas e inflamatorias. El nivel elevado que se descubrió en las citocinas (interleucinas) especificas también es mayor en los seres humanos que sufren de una amplia gama de trastornos, desde artritis y enfermedad inflamatoria intestinal, hasta (esclerosis múltiple) y cáncer

- Células T elevadas (gamma delta), que se incrementan en las personas con asma, y ​​en niños con alergias a los alimentos, artritis juvenil y enfermedades del tejido conectivo

Las ratas alimentadas con otra de las variedades de maíz Bt de Monsanto llamada MON 863, también experimentaron una activación de su sistema inmunológico, mostrando un mayor número de basófilos, linfocito en los glóbulos blancos [5]. Estos pueden indicar posibles alergias, infecciones, toxinas, y varios estados de enfermedades incluyendo cáncer. También hubo signos de toxicidad hepática y renal.

La USDA libera remolacha azucarera Roundup Ready

Los tan llamados cultivos "Roundup Ready" son otro tipo de cultivos transgénicos o genéticamente modificados.

Mientras que los cultivos Bt contienen un gen que produce un pesticida dentro de la propia planta, los cultivos Roundup Ready están diseñados para soportar otras letales dosis tópicas de glifosato-un herbicida de amplio espectro, ingrediente activo en el herbicida Roundup de Monsanto, así como cientos de otros productos.

De esta manera, el cultivo sobrevive mientras que todas las malas hierbas son teóricamente eliminadas del campo.

Yo digo "teóricamente" porque el uso excesivo del herbicida ha llevado a la rápida evolución de súper malezas resistentes al glifosato. Se estima que más de 130 tipos de malezas que se expandieron en 40 estados de los Estados Unidos son ahora resistentes a los herbicidas, y las súper malezas no muestran señales de detenerse.

Los cultivos Roundup Ready también se han relacionado con graves problemas de salud, en particular se relacionan con la fertilidad y defectos de nacimiento, de la misma manera que el glifosato en sí, por esa la razón las últimas noticias con respecto a la desregulación de la remolacha azucarera Roundup Ready es aún más decepcionante.

Una serie de organizaciones impugnaron la aprobación de la remolacha azucarera Roundup Ready (RR por sus siglas en inglés) por la USDA en el 2008, argumentando que la remolacha contaminaría los cultivos orgánicos y los cultivos que no son modificados genéticamente, como las acelgas y la remolacha. Además, dijeron que la remolacha resistente a pesticidas podría aumentar el impacto de plaguicidas sobre el medio ambiente y podría empeorar la epidemia actual de súper malezas resistentes a los plaguicidas.

Una demanda fue presentada contra la USDA en el 2009 por no cumplir un Estudio de Impacto Ambiental. Un juez federal estuvo de acuerdo con la suspensión temporal de todas las plantaciones de remolacha azucarera RR. La suspensión fue posteriormente anulada por la USDA, aparentemente para evitar una escasez de azúcar.

Después de una serie de nuevos giros y vueltas legales, ahora la USDA ha anunciado su decisión de desregularizar el azúcar de remolacha transgénica Roundup Ready de Monsanto [6] . De acuerdo con un comunicado de prensa del 19 de julio del Departamento de Agricultura Animal y el Servicio de Inspección de Salud Vegetal (APHIS por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos [7] :"Después de completar una declaración completa del impacto ambiental y una evaluación de los riesgos de las plagas en las plantas, se llevaron a cabo tres reuniones públicas, considerando y analizando los miles de comentarios sobre los análisis, el APHIS ha determinado que, desde el punto de vista del riesgo de las plagas en las plantas, la remolacha azucarera Roundup Ready es tan segura como la forma tradicional de remolacha azucarera".

Las Compañías de Productos Transgénicos Amenazan la Seguridad Alimenticia y la Soberanía

Un discurso histórico dado durante la conferencia de SEMEAR en el 2011 en Sao Paulo, Brasil, sobre la manera en que los compañías de semillas transgénicas o genéticamente modificadas (GM) ponen en peligro la seguridad y la soberanía alimentaria, ha resultado en una alerta hecha por una fuente inesperada, una persona importante en la industria de la soya. Pierre Patriat, Presidente de APROSMAT, la asociación de productores de semillas de Mato Grosso de Brasil no se opone a los cultivos transgénicos, pero reconoce la amenaza sin precedentes para la seguridad alimenticia que presentan las semillas transgénicas.

Diciendo que la industria de los transgénicos le quita la libertad de elección a los agricultores Brasileños, el pidió "la movilización y acción inmediata por parte de los miembros de la industria consternados, al gobierno, a los legisladores, agricultores y la sociedad civil para evitar la amenaza a la soberanía alimenticia que plantea controlar los mercados de productos transgénicos a través de sus semillas patentadas ", según un informe reciente de Watch GM [8] .
En su discurso, que recomiendo leer en su totalidad para obtener más información, Patriat sabiamente dice:"... En la actualidad, la gente piensa que todo puede ser resuelto a través de la semilla. Si la semilla de la soya se enmohece, "¡Espera, esto se puede resolver con la ingeniería genética!" ¿Problema con los nematodos? - "Vamos a cambiar la semilla directamente!". Ellos quieren resolver todos los problemas de esa manera... Pero mientras tengamos soluciones alternativas no necesitamos que la ingeniería genética se deshaga de todos los problemas.

Hoy tenemos un gran problema con los nematodos por una simple razón, esto no solo se debe a la falta de una política agrícola a mediano plazo. Hay una solución conocida por cada agrónomo: La rotación de cultivos! Así es como las malas hierbas y las plagas se debilitan. Es tan simple! Otra forma es la gestión del suelo y las medidas para corregir el suelo - cosas fundamentales que nadie implementa ya que todo tiene que ser resuelto a través de la semilla.

Nadie hace la rotación de cultivos - todo el mundo hace la sucesión (siembra el mismo cultivo). Estos son problemas que no se resuelven por la biotecnología. El hombre que va a invertir de 150 a 200 dólares Brasileños por hectárea, estaría en mejor posición invirtiendo en el mejoramiento de la [calidad] tierra. La rentabilidad a mediano plazo será mucho mejor. Esto no quiere decir que la mejora constante de la semilla no traerá soluciones. Sin embargo, debemos cooperar y definir la base de la nueva normativa, para que todos puedan colaborar armónicamente, sin abusar de su poder económico.

Porque hoy en día no hay frenos en el abuso del poder económico sobre las semillas, y peor aún, esto afecta a la soberanía de un país, ya que es una cuestión de seguridad alimenticia y la seguridad alimenticia es la seguridad nacional. "

La cuestión de la soberanía alimenticia no está ciertamente limitada a Brasil. Se está convirtiendo en una seria amenaza para todas las naciones en este planeta ya que los cultivos genéticamente modificados se están propagando. Estas semillas son propiedad de empresas privadas, y es importante entender que una vez que un país permita que los cultivos transgénicos monopolicen el sector agrícola, lo obligan completamente a depender de una corporación para el cultivo de alimentos y para la alimentación de sus ciudadanos.

Apoye la Iniciativa de California para Etiquetar los Alimentos Transgénicos o Genéticamente Modificados

Desafortunadamente, debido a la falta de etiquetado, muchas personas todavía no están familiarizados con los alimentos transgénicos o genéticamente modificados. Ahora tenemos una gran oportunidad para cambiar eso, y por eso los invito a participar y seguir apoyando la iniciativa de California -que requiere el etiquetado de alimentos transgénicos y de sus ingredientes, y eliminar la práctica rutinaria de la industria de etiquetar y comercializar los alimentos como "naturales" en cualquier forma que pueda. La votación se lleva a cabo en Noviembre, así que todavía tenemos unos cuantos meses más, y necesitamos "todas las manos a la obra", por así decirlo, hasta ese momento.

Recuerde, debido a que California es la octava economía más grande del mundo, una victoria para la Iniciativa de California sería un gran paso adelante, que probablemente afecte a los ingredientes y al etiquetado a nivel nacional, ya que las grandes empresas probablemente no etiquetaran sus productos como transgénicos solo para ser vendidos en California, y no para los otros estados. Si lo hace, sería un desastre de relaciones públicas.

Pero es una batalla enorme, ya que la industria de la biotecnología gastara 100 veces más de lo que gastaremos nosotros, si no es que más, en publicidad. No es necesario decir que la campaña necesita fondos, ya que esta iniciativa no está subsidiada por grandes empresas, esta es una iniciativa de los ciudadanos. Entonces, por favor, si usted tiene la capacidad, lo invito firmemente a hacer una donación.

Una buena noticia: la campaña Tiene el Derecho a Saber de California "Yes on 37", ha recibido recientemente la aprobación de la Federación Laboral de California y los senadores Barbara Boxer y Mark Leno de los Estados Unidos". La senadora Boxer dijo... "Los consumidores de California tienen el derecho a saber si su alimento ha sido modificado genéticamente. Esta información básica debe estar disponible a los consumidores mediante el etiquetado de la misma forma en que se encuentra en casi 50 países del mundo". Informo El Diario Digital el 27 de Julio 2010 .

El senador estatal Mark Leno dijo: "El pueblo de California desea saber el contenido de sus alimentos. Más de la mitad de las personas en el mundo viven en países que ya requieren el etiquetado de alimentos transgénicos. Los californianos merecen también tener esta información".

Steve Smith, Director de Comunicaciones de la Federación Laboral de California, dijo: "Los trabajadores tenemos el derecho de conocer el contenido de los alimentos que consumen nuestras familias. La Propuesta 37 es una medida de sentido común que asegura que nuestras familias sean capaces de tomar decisiones educadas sobre los alimentos que compramos. Estamos orgullosos de unirnos a millones de californianos en el apoyo al derecho a saber del contenido de nuestros alimentos".

Referencias

[1] Obesity, Corn, GMOs

[2] Rotter fetere av genmat

[3] Maternal and Foetal Exposure to Pesticides Associated to Genetically Modified Foods in Eastern Townships of Quebec, Canada

[4] Intestinal and Peripheral Immune Response to MON810 Maize Ingestion in Weaning and Old Mice

[5] New Analysis of a Rat Feeding Study with a Genetically Modified Maize Reveals Signs of Hepatorenal Toxicity

[6] USDA 'partially deregulates' GM sugar beets, defying court order

[7] USDA Announces Decision to Deregulate Genetically Engineered Sugar Beets

[8] GM companies threaten food security and sovereignty - soy industry leader

domingo, 24 de junio de 2012

RETROCESO EN PARAGUAY


Escrito por Claudio Diz

¿Toma y posesión de tierras a sangre y fuego?
¿Campesinos francotiradores con modernos armamentos?
¿Se trata de un nuevo movimiento guerrillero en Paraguay o hay agentes extranjeros infiltrados en las organizaciones de campesinos?
¿El pueblo de Mariscal Estigarribia significa algo?
Estas y otras preguntas debemos preguntarnos para entender mejor la destitución del presidente Fernando Lugo en Paraguay, tras un golpe de Estado parlamentario muy bien planeado de antemano.


 Mariscal Estigarribia es un pueblito de 3.000 habitantes que se encuentra en el Chaco paraguayo y es allí donde funciona una base militar norteamericana.

 UNA BASE ESTRATÉGICAMENTE UBICADA

- Está a 250 kilómetros de la frontera con Bolivia. En las proximidades de esa zona se encuentra la mayor reserva de gas del mundo. Incluso se ha descubierto que si las máquinas excavan a mayor profundidad, hay importantes pozos petrolíferos que aún no han sido explotados.

- Está a pocos kilómetros de la Triple Frontera, punto clave de unión entre Paraguay, Argentina y Brasil, donde actualmente reside una importante comunidad árabe que cuenta con varios miles de palestinos. De ahí surge el interés de Israel y la presencia de agentes del Mossad.

- Finalmente, la base se ubica en las cercanías del Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua dulce del planeta, que garantiza a la actual población mundial, por 180 años, un promedio de 100 litros de agua por persona.

EL CONTROL MILITAR Y POLÍTICO DE LOS RECURSOS NATURALES

Ante el fracasado intento de instalar una base militar en el Chaco argentino, EE.UU pondrá todo el interés en el Chaco paraguayo para controlar los recursos naturales, pero EE.UU no está solo, tiene un nuevo competidor: China.

Para las próximas décadas, China tendrá que alimentar a su enorme población, lo que conseguirá a través de una estrategia fuera de fronteras.

La compra de tierras en América Latina a través de empresas particulares que también son chinas, la inversión en infraestructura vial y portuaria que les permita “exportar” las materias primas hacia Pekín es parte de esa estrategia. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) con los países en desarrollo o más bien, con los países que cuentan con los apetecibles recursos o bienes naturales, abaratan el costo de los alimentos y materias primas que los chinos necesitan para su población, al encontrarse éstos libres de aranceles o con aranceles muy bajos.

El encuentro del premier chino Wen Jiabao con el presidente Mujica no es casual. El interés chino en la construcción de un puerto de aguas profundas en Rocha forma parte del ajedrez internacional en la puja con EE.UU por el control de los recursos naturales en Latinoamérica. Los norteamericanos también han demostrado interés en la construcción de dicho puerto, que aparte de la proximidad con el Sur de Brasil, les permitiría disponer de la llave del Atlántico Sur. Dicho puerto puede funcionar también perfectamente para abastecer y aprovisionar a la 4ta Flota norteamericana que navega por estas latitudes.

En el caso de Uruguay, China está interesada en el hierro barato para su industria siderúrgica. Es el elemento necesario para la producción de acero; debemos recordar que el otro elemento, el carbón, es muy abundante en China. La empresa exportadora podría ser Aratirí o alguna otra empresa que pudiera aparecer. La propia empresa Aratirí dijo que si el hierro no lo sacaban ellos, otra empresa lo haría de igual manera, y ya hay una decisión política tomada por los cuatro partidos con representación parlamentaria en ese sentido.

Junto con el hierro, el puerto de aguas profundas en el departamento de Rocha significa un punto logístico muy importante para su penetración en el Cono Sur. A través de él, también tendrían la oportunidad de drenar otras materias primas de la región, ya que la alimentación de su enorme población les preocupa más que el hierro.

El gobierno del Frente Amplio se encuentra en tratativas y firmando “acuerdos comerciales” con el premier chino en estos días.

El gobierno uruguayo frenteamplista ya ha demostrado prescindir de zonas claves y estratégicas con la pérdida de soberanía y control sobre nuestra economía. La concepción a empresas privadas de dos puntos neurálgicos son el ejemplo: el Puerto de Montevideo y el nuevo Aeropuerto de Carrasco, el tercero sería el Puerto de Aguas Profundas en Rocha.

Como se puede apreciar, hay una enorme disputa entre EE.UU y China por el presente y futuro de las materias primas en América Latina. En principio, la táctica es agotar todas las vías diplomáticas y si estas no funcionan, luego empiezan los complots planeados por las Centrales de Inteligencia para buscar la forma de derrocar a los gobiernos que "no colaboran". Como ya se sabe, hubo recientes intentos fracasados en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Los complots en Honduras y Paraguay resultaron exitosos.

A la inteligencia china les está vedado urdir Golpes de Estado en América Latina, Estados Unidos cuida su patio trasero, pero no les está vedado “exportar” su incipiente tecnología clonada, comprar tierras, empresas y participar de Asociaciones de Públicos con Privados (APP). Las APP funcionan en todos los países Latinoamericanos, ya que fueron ideadas y fomentadas por el BID para la expansión de la iniciativa privada.

Los chinos ven a Uruguay como “muy interesante”, o un hueso muy apetitoso de roer y el gobierno lo sabe. La cuestión es si los pueblos estarán dispuestos a dejarse robar olímpicamente o se crearán fuertes movimientos sociales que lleven al poder representantes o partidos políticos que representes los auténticos intereses nacionales.

En estos días del Natalicio de José Artigas, recordamos: "Nuestra historia es la de los héroes. El carácter constante y sostenido que habéis ostentado en los diferentes lances que ocurrieron, anunció al mundo la época de la grandeza. Sus monumentos majestuosos se hacen conocer desde los muros de nuestra ciudad hasta las márgenes del Paraná. Cenizas y ruina, sangre y desolación, he ahí el cuadro de la Banda Oriental y el precio costoso de su regeneración. Pero ella es Pueblo Libre."

lunes, 7 de mayo de 2012

LA SOJA TRANSGÉNICA DE AMERICA DEL SUR, CERCA DE OBTENER BONOS DE CARBONO


Escrito por RAPAL- URUGUAY


A medida que la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU 2009 (COP 15) se acerca, en la cual se debería firmar un nuevo acuerdo para el período después de 2012, está cada vez más claro cómo los agronegocios intentan obtener beneficios del enorme mercado de bonos de carbono.

Bajo el término "Agricultura Conservacionista", Monsanto y otros aliados de la biotecnología han penetrado en la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el fin de obtener bonos de carbono para los agronegocios. Una etiqueta voluntaria para la soja Roundup Ready "responsable", patrocinada por la World WildLife Fund (WWF), y una recién aprobada metodología de los ”Mecanismos de Desarrollo Limpio” (MDL), son pasos importantes de las corporaciones para acceder a este negocio de tres mil millones de dólares.

Las propuestas de incluir la agricultura en la compensación de carbono se centran en los cambios en las prácticas de cultivo y la reducción de emisiones de metano y óxido nitroso. Todas estas prácticas se incluyen en el concepto de "agricultura conservacionista", que se basa en tres principios: mínima perturbación del suelo, cobertura permanente del suelo y rotación de cultivos.

Sin embargo, con el explícito consentimiento de la FAO y la CMNUCC, bajo el concepto de Agricultura Conservacionista se estan incluyendo métodos agrícolas extremadamente diferentes. Con esta etiqueta, una gama de sistemas que van desde la agricultura ecológica hasta la agricultura industrial de siembra directa de los organismos modificados genéticamente (OMG) pueden ser etiquetados como sostenibles y así recibir bonos de carbono.

La siembra directa es una técnica agrícola que no requiere arar o remover la tierra. Durante la siembra, las semillas son literalmente taladradas dentro de la tierra. En general, la siembra directa se considera una práctica de conservación que aumenta los niveles de materia orgánica del suelo y reduce la erosión del suelo, pero en los monocultivos industriales de soja RR- Roundup Ready esta técnica se utiliza en conjunción con prácticas ambientales muy nocivas.

En la práctica, los Bonos de Carbono para Siembra Directa podría significar una masiva ayuda económica para los monocultivos de la soja genéticamente modificada (GM) en América del Sur y del Norte y una promoción de este modelo de agronegocios en otras regiones del hemisferio sur.

El monocultivo de soja GM es un modelo de producción que no es sostenible en modo alguno. En América del Sur, la producción de soja es una de las principales causas de deforestación y cambios de uso del suelo, destrucción de la biodiversidad y de violaciones de los derechos humanos. Además, estos monocultivos mantienen la industria de carnes, que es también una principal causa del cambio climático. Etiquetar estos modelos de producción agrícola como "sostenibles" sólo porque implican menos trabajo de cultivo (siembra directa) significa caer en la trampa del reduccionismo absurdo y la ceguera.

El informe "Agricultura y Cambio Climático: Problemas Reales, Falsas Soluciones", presentado en junio de 2009 pone de manifiesto las principales propuestas relacionadas con la agricultura en las negociaciones para un acuerdo sobre el clima post-2012. Proporciona un panorama informativo sobre cómo las actuales prácticas y propuestas agrarias para los acuerdos post Kyoto realmente impactan sobre el cambio climático. Sin embargo, en este artículo nos centraremos específicamente en algunos casos relacionados con los monocultivos de soja.

lunes, 23 de abril de 2012

CAMBIO AMBIENTAL GLOBAL. EL BOOMERANG DE LA ESPECIE HUMANA


Escrito por Cristina Hernández

El cambio climático, la contaminación de la atmósfera y del agua, las transformaciones del paisaje -tales como la deforestación y los procesos de degradación del suelo-; la extinción de especies y el agotamiento de recursos naturales sobre explotados son factores que han traído consigo un cambio ambiental global que precisa una respuesta urgente y definitiva por parte de las naciones, pero no habrá una verdadera solución para el conflicto si no se supera el modelo de desarrollo capitalista.


Los últimos diez años han sido pródigos en noticias sobre terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías, olas de calor y de frío, exterminio de especies animales, bosques totalmente devastados. A la par, sabemos que aumenta el agujero de la capa de ozono, se acaban las reservas de hidrocarburos, sube la temperatura de océanos y mares, se derriten los glaciares y la polución produce todo tipo de afecciones a la salud humana.

El sistema de consumo de las sociedades contemporáneas se ha convertido en depredador de todos los recursos ambientales y nos regresa hoy a la génesis de la lucha por la supervivencia. De mantenerse los ritmos de crecimiento económico basados en el saqueo de la naturaleza, puede que nuestros descendientes no encuentren las vías para mantenerse con vida. Sin embargo, los principales causantes de esta situación serán los últimos en verse afectados por sus consecuencias. La desigualdad del mundo contemporáneo hace que sean las naciones y personas más pobres quienes primero sufran los embates de esta acción perjudicial sobre la naturaleza.

El cambio climático, la contaminación de la atmósfera y del agua, las transformaciones del paisaje -tales como la deforestación y los procesos de degradación del suelo-; la extinción de especies y el agotamiento de recursos naturales sobreexplotados son factores que han traído consigo un cambio ambiental global que precisa una respuesta urgente y definitiva por parte de las naciones.

No se trata de una preocupación reciente. En el informe presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1987 por la Comisión Brundtland, denominado Nuestro Futuro Común, se presentó el concepto de “Desarrollo sostenible”, apoyado luego en la Cumbre de Río de 1992. Con esto se acentuaba el principio elemental de un desarrollo donde se logren satisfacer las necesidades de la generación presente sin afectar por ello las de la generación del futuro. Ahora bien, llevar a término este paradigma en un mundo donde prima un modelo de desarrollo basado en la acumulación desmedida ha sido prácticamente imposible. Sus consecuencias no han podido siquiera aplazarse, aún cuando existen llamamientos internacionales como la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la Agenda 21, la Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Plan de Implementación de Johannesburgo, el Programa de Acción de Barbados para el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, entre otros.

En su intervención en aquella Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en 1992, Fidel aseguraba que la especie humana se encontraba en riesgo de desaparecer y responsabilizaba de manera directa a las sociedades de consumo por la atroz destrucción del medio ambiente. La solución avistada por el líder histórico de la Revolución Cubana transitaba por una mejor distribución de los recursos. “Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana”, sentenció.

Efectivamente, se trata de aplicar un enfoque cultural a la sostenibilidad en pos de alcanzar un sistema de pensamiento y de acciones donde prevalezca la armonía con la naturaleza. El modelo cultural de producción, hasta el momento devastador, debe ser sustituido por valores que apunten a una relación más sabia con el planeta. No basta con promover el cuidado del medio ambiente si no se transforma de manera radical la visión del mundo y los principios sobre los que se concibe el desarrollo económico.

Por sólo citar algunas cifras de la acción demoledora de la especie humana, se estima que en el mundo se pierden alrededor de 15 millones de hectáreas de bosques al año, que el 52 por ciento de las pesquerías están explotadas al límite, otro 24 agotadas y solamente el tres por ciento se consideran no explotadas.

Mientras América Latina consume alrededor del 4 por ciento de la energía mundial y África el 2.5 por ciento, entre EE.UU y la Unión Europea consumen alrededor del 58 por ciento de la energía del planeta. El desplazamiento climático ambiental es la primera causa de las migraciones humanas y en 2010 llegaba a 38 millones de personas.

Además, se desperdician a diario millones de toneladas de alimentos, al tiempo que en el África Subsahariana el hambre es una causa de muerte. EE.UU. es el país que lidera las cifras de este despilfarro. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, entre el 45 y el 50 por ciento de todos los alimentos cosechados se pierden anualmente antes de ser consumidos. En el mismo informe se consigna que esta comida podría servir para cubrir todas las necesidades de los desnutridos de ese país, en el cual 4.6 millones de hogares padecen de grave inseguridad alimentaria.

Cercanos a la celebración de la Cumbre Río+20, donde las naciones del mundo se reunirán a evaluar los desafíos de este cambio ambiental global y las vías para enfrentar sus consecuencias hasta el momento irreversibles, los movimientos sociales se reunieron en Brasil en el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental. La crisis ambiental y la soberanía alimentaria estuvieron entre los puntos debatidos, partiendo siempre de que “el calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo”.

En la Declaración Final de esta Asamblea de Porto Alegre se responsabiliza a las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales por no querer reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La opción de una “economía verde”, propuesta como solución para la crisis ambiental y alimentaria por algunas potencias internacionales es puesta en entredicho, pues “resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida”. Los agrocombustibles transgénicos, la geoingeniería y los mercados de carbono no resultan, como bien se apunta en el documento, una verdadera solución para el conflicto si no se supera el modelo de desarrollo capitalista.

Para el planeta no existen recursos infinitos. La responsabilidad de preservarlos pasa hoy por los gobiernos, pero también por cada uno de los seres humanos que lo habitamos. Cada acción que realicemos como comunidad de naciones en pos de una cultura ecológica resulta garantía de perpetuidad. La crisis ambiental nos pone ante el reto intelectual de concebir un ethos de armonía con el espacio que nos brindó la vida. El presente dossier de La Jiribilla, responde por tanto, al imperativo ideológico y cultural de mantener a salvo la Tierra.

jueves, 12 de abril de 2012

LA CRISIS DEL DESARROLLO Y RIO+20


Escrito por Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas

El concepto de desarrollo sustentable, nacido en Río’92, ya está en crisis. A nivel mundial, los poderosos insisten en un paradigma de desarrollo que sigue priorizando el crecimiento económico y la expansión de la mercantilización de los bienes, un modelo que está al servicio de las transnacionales. Por ello hay mayor desigualdad social, menor acceso a la tierra, al agua, a la comida, al empleo y a otros servicios elementales. Y la Madre Tierra continúa siendo herida. No es posible encontrar soluciones a la crisis de civilización dentro de este sistema. No es un tema tecnológico. No se puede gestionar la voracidad de un sistema insaciable que todo lo convierte en mercancía, no quiere reducir emisiones ni cambiar la matriz energética, sino que compra y vende carbono.
La crisis del desarrollo y Río+20

La Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo Río+20 es el resultado de un largo proceso iniciado en los años setenta, cuando el desarrollismo capitalista evidenció su crisis. Una crisis que hoy abarca todos los aspectos: social, cultural, económico, financiero, ambiental, de paradigmas. Una crisis que ya alcanzó el nivel de crisis del modelo civilizatorio occidental.


Doctrina de la Conquista
Una civilización que empezó su punto más alto de expansión a fines del siglo XV. El año clave es 1492, la invasión al Abya Yala, continente que los europeos bautizaron como América. En ese momento se inauguran tres conceptos: el capitalismo, pues es el período de acumulación de capital; la idea de modernidad, de incorporar estas tierras, a los bárbaros, salvajes, infieles, a la civilización; y la idea de América. Hoy estas tres categorías están en crisis.
El pensamiento de entonces, conocido como “Doctrina de la Conquista”, se resumía en un solo Dios, un solo Estado, un solo rey. En nombre de Dios y del rey se sometía, se asesinaba, se explotaba. Se extirpaban idolatrías. Era la globalización del siglo XVI. Quinientos años después, el nuevo dios y el nuevo rey es el libre comercio.


Estados heredados de la Colonia
Los procesos de colonización no terminaron en el siglo XVI. En el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX continuó en otros lugares del mundo. Mientras que en América las independencias lideradas por los criollos solo ocultaban las injusticias, pues aún hoy en el Abya Yala se mantienen las instituciones coloniales. Por eso los pueblos indígenas planteamos construir sociedades interculturales y Estados plurinacionales.


Imposición del capitalismo
Cuando se da la revolución industrial, Gran Bretaña tenía colonias, mientras a su interior se avanzaba tecnológicamente en un modelo basado en un alto consumo energético para la producción masiva. Nuestros pueblos originarios del Abya Yala habían sido diezmados por el genocidio. Por eso, para suplir la mano de obra se creó el mercado de esclavos. Entre 1650 y 1860, alrededor de quince millones de personas fueron arrancadas de África como esclavos y distribuidas en diversos lugares del mundo. Por ejemplo, para obtener algodón en el Caribe y el sur de Norteamérica, que después era llevado a las fábricas británicas. Ese fue el origen del boom textil británico.
Este sistema fue impuesto como modelo de progreso, de modernidad, de civilización. Las dos guerras mundiales del siglo XX no afectaron en gran medida la idea de que el capitalismo era el modelo a seguir.
El Plan Marshall, aplicado para reconstruir Europa al término de la II Guerra Mundial, creó el Estado de bienestar. Se activó la economía. Las grandes potencias se habían repartido el mundo en la Conferencia de Yalta. En la llamada Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética entraron en una carrera demencial de armas de destrucción masiva.
Se inició también la carrera espacial. En los sesenta los soviéticos colocan por primera vez una persona en el espacio exterior (Yuri Gagarin) y luego los Estados Unidos llegan a la Luna. Esto permite ver la Tierra desde afuera, estudiar la atmósfera. Desde el espacio se ve la Tierra como una sola casa, sin fronteras. Es una visión que impacta a la sociedad.
Sin embargo, se sigue expandiendo la sociedad de consumo, donde los caprichos, los lujos, se convierten en necesidades. En los países industrializados todos quieren comprar autos grandes, rápidos, poderosos. Se incrementan las actividades comerciales entre los países capitalistas centrales. Pero pocos tienen acceso a esa sociedad consumo, mucho menos quienes vivimos en los países pobres, y dentro de ellos los más vulnerables, los pueblos indígenas. Los países pobres exportamos básicamente materias primas, no comercializamos entre nosotros. El orden comercial internacional sigue siendo un orden desigual, asimétrico.


Modelo en crisis y Conferencia de Estocolmo
Esta idea de desarrollo es la que empieza a ser discutida en la propia Europa en los años setenta. Se reclaman los derechos laborales, el acceso a la educación pública, la descolonización de los territorios, donde la independencia de Argelia marca un hito. Hay protestas, reclamos, movimientos insurreccionales en las colonias. Europa entiende por primera vez que su riqueza se basa en el saqueo y la explotación de otros territorios.
Se empieza también a cuestionar desde los científicos la viabilidad del sistema. Se advierte que la capacidad limitada de recursos no puede ni podrá satisfacer la creciente demanda de consumo. Más aun con la crisis de los precios del petróleo ocasionada por los conflictos en Medio Oriente.
Se elaboran los primeros diagnósticos de esta crisis. Uno de ellos es Los límites del crecimiento, un informe encargado al Instituto Tecnológico de Massachusetts por el Club de Roma, un grupo pequeño de científicos y políticos que provenían de países distintos. El informe fue publicado en 1972. Su autora principal es Donella Meadows, biofísica y científica ambiental, especializada en dinámica de sistemas. Con ella colaboraron 17 profesionales.
En Los límites del crecimiento se hacen cálculos matemáticos entre los índices de población, de alimentos, de energía. La pregunta es: ¿podemos plantearnos un desarrollo infinito si los recursos son finitos? Por primera vez se dice que el agua dulce es escasa. Y se plantea ir hacia nuevos modelos. Se habla de la presión demográfica, donde la gran mayoría de la población mundial no satisface sus necesidades. Se concluye que el equilibrio global puede hacerse realidad si se hace un esfuerzo por resolver el problema de los países pobres. Y se señalan los problemas ambientales.
Este documento marca la pauta de la I Conferencia Mundial sobre Desarrollo y Medio Ambiente, realizada en Estocolmo en 1972. Allí se introduce por primera vez en la agenda política global el tema ambiental, que antes era patrimonio exclusivo de los científicos. Se dice que el tema ambiental repercute en el futuro del sistema.
El mundo, y en particular el naciente movimiento ambientalista, se plantea preguntas centrales: ¿Es posible pensar en sustentabilidad dentro de un sistema cuya racionalidad no es el equilibrio sino la acumulación sin fin, basada en la sobreexplotación de la naturaleza y del trabajo? ¿Hubiera llegado tan lejos el capitalismo sin la riqueza saqueada de América y la esclavización de África?
La Declaración de Estocolmo ya habla de redistribución de los beneficios del desarrollo y de responsabilidad compartida. Pero en América Latina no impactaron estos temas, estábamos en pleno desarrollismo, sustitución de importaciones, booms petroleros.
El texto Una sola Tierra: el cuidado y conservación de un pequeño planeta, de Bárbara Ward y René Jules Dubos, se distribuye a todos los participantes de la Conferencia de Estocolmo. Este libro examina la problemática del medio ambiente no solo desde un punto de vista estrictamente científico, sino a través de sus aspectos sociales, económicos y políticos.
Como resultado de la Conferencia de Estocolmo se crea el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Pero, al mismo tiempo, surge una idea errada que identifica la pobreza como causa de la degradación ambiental. Esta idea persiste en el Informe Brundtland, de 1987, que no critica el capitalismo y reconoce la existencia de la pobreza sin cuestionar sus causas. Dice que hay que llevar desarrollo para combatir la pobreza. Sigue enfatizando el crecimiento económico.


Contexto de Río’92 e Informe Brundtland
El Informe Brundtland es un informe socio-económico elaborado en 1987 para la Organización de Naciones Unidas por una comisión encabezada por Gro Harlem Brundtland, Primera Ministra de Noruega. Originalmente, se llamó Nuestro Futuro Común. Este informe utilizó por primera vez el término desarrollo sostenible (o desarrollo sustentable), definido como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. Implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de sustentabilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da también énfasis al contexto económico y social del desarrollo.
¿Cuándo ocurre esto? Desde fines de los ochenta, las organizaciones indígenas del Abya Yala estábamos discutiendo acerca del significado actual de los 500 años de la invasión a nuestro continente. Había una sensibilidad global sobre este tema y en torno a la situación de los pueblos indígenas en general. A inicios de los ochenta la ONU había creado la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo, encabezada por la Primera Ministra de Noruega, que emite su informe en 1987.
El Informe Brundtland se pregunta cómo resolver los problemas ambientales y revertir el deterioro de la naturaleza, resolviendo al mismo tiempo los problemas de pobreza sin afectar el crecimiento. Contiene seis temas prioritarios: población, seguridad alimentaria, pérdida de especies y de recursos genéticos, energía, industria y asentamientos humanos. Es una crítica moderada, que intenta conciliar los intereses de las grandes empresas, los Estados, etc. En esos momentos ya se estaban cocinando las políticas neoliberales a nivel mundial. En este marco, las conferencias internacionales, incluidas las de medio ambiente y desarrollo, son un juego de relaciones de poder.
Las principales conclusiones del Informe Brundtland son: 
- No se puede segur con el modelo económico tradicional que identifica desarrollo y crecimiento. Ahora se habla de desarrollo sustentable, que es igual a crecimiento económico más superación de la pobreza y conservación y cuidado del ambiente.
- Exhorta a los gobiernos a actuar con responsabilidad. 
- Demanda campañas de educación y sensibilización ambiental.


Los límites de la Agenda 21 y Río’92 
En 1989 se inicia la producción del documento central de Río’92: la Agenda 21, que comprende un diagnóstico de la situación y un programa de acción. Articula tres niveles como problemática global: lo ambiental, lo económico y lo social. Es una herramienta de gestión, organizada en cuatro secciones de cuarenta capítulos. En ella se empieza a hablar de consumo responsable y de integración de medio ambiente y desarrollo en las políticas públicas.
El apartado 26 de la sección tercera está dedicado al reconocimiento y fortalecimiento del papel de los pueblos indígenas y sus comunidades.
En Rio’92 se asocia por primera vez diversidad cultural y diversidad biológica. De ella surgen dos instrumentos internacionales básicos: el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
El Principio 22 de Río’92 es el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. Con esto incorpora lo establecido en el Convenio 169 aprobado en 1989. Hasta entonces no hubo referencia alguna a los pueblos indígenas y sus derechos.
Los Principios de Río’92 no fueron firmados por Estados Unidos, que tampoco firmó el Protocolo de Kioto. El mayor responsable no asume compromisos. Porque el Protocolo de Kioto es el único instrumento internacional vinculante, de cumplimiento obligatorio para los Estados, que fija metas de reducción de los emisiones de los gases de efecto invernadero que agravan el cambio climático. Este año vence y los países ricos se niegan a aprobar un segundo período del Protocolo de Kioto.
En el 2002 se realiza la Cumbre de Johannesburgo, denominada Río+10. Su saldo es negativo, porque en esta conferencia se establece el mercado como principal mecanismo de solución. Se dice que las empresas incorporen en sus proyectos de gestión criterios de responsabilidad ambiental. No se establecen compromisos de los países industrializados. Todo esto porque es un período de auge del neoliberalismo, hay mayor presión por los recursos y más deterioro.


Los retos de Río+20 
Cuando se realizó Río’92, los pueblos indígenas empezábamos a visibilizarnos y articularnos, a pasar de la resistencia a la propuesta. Hoy somos actores políticos y hemos avanzado en el reconocimiento formal de nuestros derechos en los instrumentos internacionales, constituciones y leyes nacionales. Aunque los Estados vulneran esos derechos, hoy contamos con herramientas legales y organizativas para exigir que se respeten y se garantice su ejercicio.
Hoy, en América Latina, los gobiernos abiertamente neoliberales y los llamados alternativos o progresistas coinciden en insistir en el capitalismo neoliberal extractivista que saquea y depreda la Madre Tierra, vulnera los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas y criminaliza a sus líderes, autoridades y dirigentes, acusándolos de estar financiados por la derecha y persiguiéndolos penalmente por graves delitos, como sabotaje, secuestro, terrorismo y tentativa de homicidio.
En toda la región se afectan los bienes naturales, en particular el agua, los territorios y los derechos de los pueblos indígenas, vulnerándose el derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado reconocido por instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT, la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, suscritos por los cuatro Estados andinos. Las causas también son comunes: el sometimiento al extractivismo neoliberal, que criminaliza para beneficiar a las grandes empresas y profundiza el modelo primario exportador con el mismo pretexto: no ahuyentar las inversiones extranjeras.
La crisis climática y la crisis de civilización pretenden ser resueltas profundizando sus causas, apelando a las falsas soluciones sustentadas en los mecanismos de mercado, como REDD y ahora la llamada economía verde, que solo cubre con un barniz ecológico los problemas de fondo.
En ese contexto, entre el 20 y 22 de junio de 2012 se reunirá en Río de Janeiro, Brasil, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20. Lo que en ella se debata y se acuerde nos afectará como pueblos indígenas. Por eso es indispensable que como organizaciones indígenas estemos bien informadas acerca de los temas que se tratarán en Río+20, para articular nuestras propuestas sobre cada punto de su agenda.
Los temas centrales de Río+20 son la economía verde, definida por Naciones Unidas como un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin exponer a las generaciones futuras a riesgos ambientales. Y la creación de un marco institucional para el desarrollo sustentable, para reformar y reforzar la gobernanza a nivel local, nacional, regional y global, a fin de promover un desarrollo sostenible integral.
El concepto de desarrollo sostenible, nacido en Río’92, ya está en crisis. A nivel mundial, los poderosos insisten en un paradigma de desarrollo que sigue priorizando el crecimiento económico y la expansión de la mercantilización de los bienes, un modelo que está al servicio de las transnacionales. Por ello no solo no se han alcanzado los objetivos propuestos en la Cumbre de 1992, sino que, peor aún, hay mayor desigualdad social, menor acceso a la tierra, al agua, a la comida, al empleo y a otros servicios elementales. Y la Madre Tierra continúa siendo herida.
Y la economía verde no ayudará a alcanzar los objetivos de Río+20 porque no abandona las tradicionales ideas capitalistas de liberalización del mercado y el fomento de las relaciones comerciales Norte-Sur; mantiene la confianza en la lógica del crecimiento sostenido para ir solucionando los problemas ambientales y sociales del mundo; y no cuestiona la capacidad finita de la tierra, así como la capacidad finita de asimilación de los desechos de la actividad humana.
En el proceso hacia Río+20, se está discutiendo el Borrador Cero del documento que aprobarán los Estados en la Conferencia. Los pueblos indígenas hemos consensuado propuestas y aportes para este documento, entre los que destacan:
1. Reconocimiento de la cultura como cuarto pilar del desarrollo sostenible. La diversidad natural y la diversidad cultural están íntimamente ligadas y deben ser igualmente protegidas.
2. Reconocimiento de la Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT como estándares de derechos para la implementación del desarrollo sostenible a todos los niveles. 3. Salvaguardar los territorios. Reconocimiento de la gestión tradicional de los pueblos indígenas de las cabeceras de cuencas, bosques, glaciares, zonas de alta biodiversidad. 
4. Reconocimiento, protección y promoción de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas.
5. Incorporar la visión y los derechos de las mujeres de forma transversal en todos los programas de desarrollo sostenible y economía verde. Garantizar el acceso a los territorios de las mujeres para asegurar la supervivencia de los pueblos.


En conclusión: No es posible encontrar soluciones a la crisis de civilización dentro de este sistema. No es un tema tecnológico. No se puede gestionar la voracidad de un sistema insaciable que todo lo convierte en mercancía, no quiere reducir emisiones ni cambiar la matriz energética, sino que compra y vende carbono. 

Alberto Einstein decía que no es posible crear nuevas ideas aferrándonos a las viejas. Y Leonardo Boff plantea regresar a la raíz del problema, desencantar al mundo de la modernidad y que caiga la confianza ciega en la ciencia y la tecnología. No es un problema técnico sino ético y político. Hay que volver los ojos a la Tierra, verla como algo sagrado, tratarla con respeto. Ese es el aporte fundamental de los pueblos indígenas y sus organizaciones: la profundización del Buen Vivir como alternativa al cambio climático y la crisis de civilización.

jueves, 1 de marzo de 2012

CRISIS: ORÍGENES Y ALTERNATIVAS DESDE LA ECOLOGÍA POLÍTICA

Escrito por Florent Marcellesi, investigador y político ecologista

Hoy en día no faltan adjetivos para calificar la crisis: financiera, económica, productiva, social, ecológica, climática, energética, alimentaria, democrática, institucional, ética, existencial, etc… Lo cierto es que estamos viviendo una época de crisis múltiples que se superponen las unas a las otras y se refuerzan mutuamente. Hasta tal punto que hablamos de una crisis sistémica, es decir que afecta al conjunto del sistema socio-económico vigente, e incluso una crisis de valores y de civilización. En otras palabras ¿estaríamos llegando al final de la sociedad moderna emergida de la revolución industrial? En caso afirmativo, ¿qué futuro nos espera ante este éxodo fuera de la sociedad industrial y qué propuestas para iniciar esta transición hacia otro mundo posible y deseable?

Para responder a estas preguntas cortas pero altamente complejas, intentemos clarificar en grandes categorías las crisis estructurales más importantes que subyacen debajo de la crisis económica nacida en el 2008. Detrás de las crisis financieras y especulativas, siempre se encuentran crisis más profundas que tocan lo que solemos llamar la economía real (también llamada economía productiva) y la economía real-real, es decir la de los flujos de materias y energía (que depende por una parte de factores económicos y por otra parte de los límites ecológicos del planeta). Esta distinción nos permite diferenciar dos crisis fundamentales estrechamente relacionadas: la crisis social y la crisis ecológica.

La crisis social es ante todo, como en la crisis de 1930, una crisis de distribución: una desigualdad abismal entre salarios más bajos y más altos (tanto en un mismo país como entre países del Norte y países del Sur), una remuneración cada vez más alta para las rentas del capital —principalmente la parte correspondiente a los accionistas— en detrimento de las rentas del trabajo, tasas de paro y de pobreza estructurales insoportables (más de 20% para ambas en España, millones de personas precarias), etc.. Esta crisis social se ve atravesada además por la crisis de los cuidados, es decir el desigual reparto del trabajo doméstico y de cuidados (de niño/as, anciano/as u otras personas dependientes) entre mujeres y hombres. Asimismo en España, si sumamos el trabajo remunerado y no remunerado que efectúan las mujeres, ellas trabajan diariamente casi una hora más que los hombres.

La crisis ecológica es por su parte principalmente una crisis de escasez: escasez de materias primas y de energía para mantener el ritmo de la economía actual, y aún menos extenderlo a los países del Sur. El modo de producción y de consumo impulsado por el Norte no tiene en cuenta los límites físicos del planeta como lo deja patente la huella ecológica: si todas las personas de este mundo consumieran como lo/as españoles, necesitaríamos tres planetas. Mientras tanto, la humanidad ya supera en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utilizamos y asimilar los residuos que desechamos. Es interesante constatar que, además de lo que teorizaba gran parte del movimiento ecologista en sus inicios, esta crisis ecológica no solo compromete de manera decisiva a las generaciones futuras sino que nos afecta ahora directamente a las generaciones presentes. De hecho, la crisis de las subprimes que desencadenó la crisis financiera global viene directamente de la insolvencia de personas incapaces de hacer frente a la vez a sus hipotecas y a la subida de precios de la energía y de la alimentación. O de igual manera que las revueltas del hambre de 1848, uno de los detonantes de las primaveras árabes es el aumento de los precios alimentarios debido a un conjunto de factores ecológicos (malas cosechas en los países productores de trigo debidas al cambio climático, presión sobre los precios del petróleo), socio-económicos (mal reparto de la producción agrícola local o importada y economía de la exportación en detrimento de la soberanía alimentaria) y especulativos.

De forma transversal a estas dos crisis, se suma una crisis democrática y ética: la incapacidad del sistema político actual, muy permeable a la corrupción, a responder por un lado a las expectativas siempre más crecientes de una participación real (véase el movimiento 15-M) y por otro lado al imperativo ecológico.

Salir de estas crisis no es tarea fácil, aunque tampoco existe fatalidad. Como lo prueba el caso islandés que decidió plantar cara a la socialización de deudas ilegítimas contratadas por una minoría, cualquier sociedad tiene entre sus manos la posibilidad de luchar por un futuro diferente. Esta lucha en las instituciones y en la calle es imprescindible primero para evitar varios escenarios posibles, pero no deseables, de salida de un modelo insostenible. Primero, el ecofascismo, es decir el reparto autoritario, violento y excluyente de las riquezas sociales y ecológicas, es una posibilidad por desgracia real como lo prueba no solo la historia (el nazismo fue una de las principales consecuencias de la crisis de 1930) sino también el auge cada vez más preocupante de partidos políticos e ideas de carácter xenófobos en toda Europa. Segundo, y aunque todavía de forma más remota, tampoco se puede descartar el colapso, es decir el derrumbe de las instituciones y de la organización social como ocurrió en la civilización maya en el siglo IX o pasa hoy día en Estados fallidos como Somalía. Por último, como principal respuesta a la crisis de las deudas soberanas, nos encaminamos más bien en estos momentos hacia gobiernos de corte tecnocrático que además tienen como particularidad aupar al poder personas procedentes del mundo banquero que provocaron directa o indirectamente la situación actual (como es el caso de Grecia, Italia o del Banco Central europeo).

Antes estos diferentes escenarios, también existen otros que encasillamos como salidas civilizadas y democráticas de las crisis sociales y ecológicas. Como principales rasgos, primero apuesta por la democracia real y la participación social tanto como objetivo como método para decidir entre toda la ciudadanía los esfuerzos a realizar de forma equitativa para repartir la carga de la crisis y plantear de cara al futuro otro modelo de sociedad ecológica y socialmente viable. Además realiza un cuestionamiento existencial a las sociedades modernas: ¿cómo? ¿por qué? ¿para qué estamos produciendo y trabajando? Ante un modo de vida insostenible e injusto para las generaciones presentes y futuras, y para los países del Sur, hay que poner en marcha una auténtica transición ecológica de la economía: potenciar el empleo y los sectores verdes, reducir los sectores contaminantes y especulativos, relocalizar la economía (producir y consumir localmente), repartir el trabajo remunerado y no remunerado, instaurar una renta básica de ciudadanía y una renta máxima, reducir los gastos militares, regular el sistema financiero internacional, apostar por una banca ética, construir un modelo energético basado en el ahorro y las energías renovables, desmantelar la lógica social del consumismo, apostar por un modelo de territorio sostenible, promover la soberanía alimentaria, etc.. Hoy día no faltan alternativas, ni ideas. La crisis, como cualquier punto crítico en la Historia, es una oportunidad para ‘enredar’ todas estas propuestas y poner en marcha el cambio social y ecológico.

miércoles, 15 de febrero de 2012

URUGUAY NATURAL


Escrito por Claudio Diz - Coordinador para Jóvenes Verdes del Uruguay

Los anuncios gubernamentales de exploración de gas y petróleo, la posible extracción de hierro y carbón en zonas agropecuarias, la instalación de una regasificadora frente a las costas de Canelones que acabaría con las especies marinas circundantes, la construcción de puentes en hábitat de especies en extinción y zonas ecológicas sensibles en aras de la especulación inmobiliaria; hacen que el publicitado slogan Uruguay Natural suene vacío y hueco de contenido.

Lo más curioso es que ese aluvión de anuncios se realiza en una época veraniega y cuando el propio Ministerio de Turismo termina de anunciar un aumento del turismo con respeto al año anterior.

Desde filas del gobierno frenteamplista se anuncia también la división del país en zonas. ¿Cuántas zonas: dos, tres, cuatro? Tendremos una zona petrolera al norte del Río Negro junto a los naranjales y perales? Tendremos una zona de extracción minera al noreste junto a la producción agropecuaria? Tendremos un puerto privado de aguas profundas en el Departamento de Rocha junto al incipiente turismo? Tendremos una regasificadora (GNL); una bomba potencial frente a la Costa de Oro?

¿Qué es lo que le hace falta al Uruguay Natural del progresismo?

Los defensores del progreso a cualquier costo se han empeñado en presentar una falsa contradicción: progreso vs naturaleza.

El verdadero progreso material y espiritual no pasa por destruir la naturaleza sino de compartirla con los demás seres vivos.

El progreso no significa tener más y consumir más, sino aprovechar mejor lo que la tierra nos brinda de una manera justa y harmoniosa.

Cuando la avaricia, el deseo de lucro y los intereses económicos foráneos entran en conflicto con la naturaleza, también entran en conflicto con los intereses comunes de los pobladores y las propias leyes que imponen límites.

Los anuncios gubernamentales están al borde de la Constitución y las leyes ambientales. Estarían en discusión el Art. 47 de la Constitución de la República, la Ley N° 18.308 de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible y la Convención Ramsar a la cual Uruguay adhiere. 

Esta última es la Convención sobre los Humedales. Un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Fue adoptada en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975, y es el único tratado global relativo al medio ambiente que se ocupa de un tipo de ecosistema en particular. Los países miembros de la Convención abarcan todas las regiones geográficas del planeta.

CUANDO CANTIDAD NO ES CALIDAD

No existe por parte del gobierno una planificación productiva sustentable y amigable con el medio ambiente. Está todo librado a la improvisación teniendo en cuenta la cantidad y el monto de la inversión extranjera.

Se gobierna sobre la marcha y sobre una base autoritaria de “los hechos consumados” basado en las mayorías parlamentarias obtenidas.

En estos momentos, el gobierno y la oposición están jugando a la ruleta rusa con el futuro de las próximas generaciones; pues son ellas las que se verán afectadas por estas medidas.

Lo que puede significar a corto plazo una burbuja de bonanza económica, a largo plazo se convertirá en miseria y dependencia alimentaria.