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domingo, 16 de octubre de 2016

LAS FALSEDADES DEL MINISTRO AGUERRE

Escrito por Claudio Diz

La “intensificación” del actual modelo agropecuario del que habla el ministro Aguerre va en sentido contrario a la buena salud del medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales; es más, el actual modelo de agronegocios llevado adelante por el gobierno del Frente Amplio no es sustentable a largo plazo.

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, participó del “Seminario de promoción del proyecto de cooperación para la agricultura en China – LAC 2016” y dijo: “en los últimos seis años China se ha transformado en el país que lleva más del 50% de la carne que se produce en Uruguay”. Hasta ahí es cierto, pero lo increíble del caso es lo que afirma luego: “el modelo es la intensificación sostenible, porque no seremos proveedores confiables de alimentos si nuestros sistemas producción están en contra de la sostenibilidad de los recursos naturales”. Nadie es tan ignorante para creer esas afirmaciones y menos los chinos.

La “intensificación” del actual modelo agropecuario del que habla Aguerre va en sentido contrario a la buena salud del medio ambiente y la sostenibilidad de los recursos naturales. El actual modelo de agronegocios llevado adelante por el gobierno del Frente Amplio no es sustentable a largo plazo. El mismo modelo, también favorece el calentamiento global del cual habla Aguerre cuando dice: “el país debe adaptarse al cambio climático, porque de lo contrario será difícil lograr un desarrollo sostenible”.

LA VERDAD QUE AGUERRE NO LE DICE A LOS CHINOS PERO ELLOS LO SABEN

De acuerdo a estudios realizados sobre huella hídrica, producir 1 kg de carne vacuna genera un gasto de 15.300 litros de agua y aproximadamente 9 kgs. de cereales.

El 40% de la cosecha mundial anual de alimentos (soja, cereales, etc) acaba en los establos de la ganadería intensiva de los países industrializados. Es para allí que se exporta la soja transgénica uruguaya y de los demás países del Mercosur, haciendo tanto daño para el medio ambiente y el natural equilibrio ecológico entre otras especies, como son las abejas y demás insectos polinizadores.

Para 200 gr. de carne se utilizan como pienso hasta 2 kg. de cereal. Para tener una idea, con 2 kg de cereal se saciaría el hambre de unos 8 niños. En el mundo mueren 6 millones de niños de hambre al año. Dada la gravedad de la situación, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO se reúnirá entre el 17 y el 21 de octubre, con el fin de fomentar políticas internacionales e intergubernamentales más inclusivas que sirvan como plataformas que aseguren el acceso a la comida para toda la población mundial.

Son 1.020 millones de personas las que pasan hambre cada año. Si los países industrializados redujeran en un 10% el consumo de carne, 100 millones de personas podrían ser alimentadas adicionalmente. Nadie debería morir de hambre, mientras el ministro Aguerre habla de “sostenibilidad” del modelo actual.

ABONOS ORGÁNICOS Y ESTIERCOL

En la producción de 1 kg. de carne de cerdo se producen unos 15 kg. de estiércol. En Alemania son 66 millones de toneladas anuales y en Uruguay ha contaminado el cauce del Río Santa Lucia que surte de agua potable a la zona metropolitana. El nitrato que contiene el estiercol contamina las aguas. Las cianobacterias tóxicas (marea verde) proliferan en el agua en verano, gracias al alto contenido de sustancias orgánicas y fertilizantes empleados en las plantaciones para alimentar el ganado. Las evaporaciones de amoniaco están involucradas además en la lluvia ácida y en la extinción forestal.

EFECTO INVERNADERO


La producción cárnica libera grandes cantidades de CO2 en el mundo, especialmente por las quemas forestales para McDonald´s y otros. Los vacunos producen además anualmente en todo el mundo 100 millones de m3 de metano, es 20% de la emisión total de este gas altamente tóxico. La industria de la producción de alimentos es la responsable del 57% de las emisiones contaminantes al medio ambiente, gracias al modelo “sostenible” de Aguerre.

LA DEFORESTACIÓN DE LA SELVA TROPICAL PARA CRIAR GANADO


Cada 2 segundos se destruye un espacio forestal de la superficie de un campo de fútbol, en gran medida para la obtención de alimentos para ganado. Para producir una hamburguesa, son talados 5 m2 de bosque tropical. En Brasil, según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (Inpe), la tala de la región amazónica alcanzó 6.207 km2 entre agosto de 2014 y julio de 2015, lo que representa un aumento de 24% en comparación con el período anterior. 


Efectos del huracán Matthew en Haití

Las consecuencias de la destrucción para el circuito climático y del agua de la Tierra son aún imprevisibles. El reciente huracán Matthew  es un ejemplo. Los daños provocados por el huracán Matthew en Estados Unidos, que barrió el este del país tras dejar más de 450 muertos en Haití, costarán unos 10.000 millones de dólares, según un estudio publicado por el banco Goldman Sachs. Matthew se convierte así en el vigésimo segundo huracán más devastador de la historia del país desde la Segunda Guerra Mundial en cuanto a destrucción de edificios y propiedades. Los estados más afectados fueron Florida, Carolina del Sur y del Norte y Georgia, a la vez que el efecto climático de El Niño ha provocado una grave sequía en algunos países de Asia, como Camboya.

Kirtana Chandrasekaran, co-coordinadora del programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional, afirma que “un estudio reciente (en el que ella participó) muestra que invertir en agricultura ecológica requiere de modelos de negocio dramáticamente distintos a los que los gobiernos de muchos países impulsan con insistencia en la actualidad. También sostiene que muchos países están firmando convenios de comercio internacional que poco tienen que ver con el incentivo a las prácticas agrícolas ecoamigables; todo está siendo hecho con el mero fin de abrir nuevos mercados internacionales con herramientas como tratados de libre comercio, préstamos condicionados y acuerdos de cooperación económica, enfocados en la economía y no en el ambiente.”

CONCLUYENDO

El modelo productivo propuesto por el Ministro Aguerre va en sentido contrario a una producción de alimentos sustentable y contribuye a incrementar el Calentamiento Global por lo descrito anteriormente. En ese sentido, sólo un modelo agroecológico puede ser sostenible a largo plazo.

martes, 19 de abril de 2016

LA INTEGRACIÓN O LA DESTRUCCIÓN EN EL MERCOSUR


Escrito por Claudio Diz

Están destruyendo aceleradamente dos ecosistemas importantes en la región: el ecosistema del Amazonas y el ecosistema del Chaco. Región ésta que abarca parte de los territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y parte de Brasil.

Ante la intensidad de las lluvias, fenómeno poco habitual en abril, muchos uruguayos se están preguntando de dónde viene tanta agua. Lo cierto es que países integrantes del Mercosur están destruyendo aceleradamente dos ecosistemas importantes en la región: el ecosistema del Amazonas y el ecosistema del Chaco; región ésta que abarca territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay y parte de Brasil.

La ONG ambientalista Guyra Paraguay denunció que su país, Argentina y Bolivia talaron unos 25 millones de árboles durante el mes de octubre pasado en la región del Chaco, una deforestación equivalente a dos veces y media la superficie de Buenos Aires.

La ONG ambientalista denunció que la superficie deforestada durante octubre pasado en El Chaco, que es la segunda extensión boscosa más grande de Sudamérica después de la Amazonia, fue de unas 50.574 hectáreas, por encima de las 40.551 hectáreas registradas en septiembre del mismo año.

Ello equivale a un ritmo diario de deforestación de 1.686 hectáreas, de acuerdo con los registros de Guyra. De la deforestación causada en octubre, el 55 % corresponde a territorio paraguayo, el 34 % a Argentina y un 11 % a Bolivia, según los datos de la propia Guyra a base de imágenes de satélite que pueden consultarse en Internet en el "GeoPortal CartoChaco".

Como dice la ONG, la destrucción de bosques también trae una disminución de las superficies cubiertas por agua. Mientras que en agosto se conservaban unos 2 millones de hectáreas con agua, en octubre quedaron 1,6 millones de hectáreas.

Fabiana Arévalos, oficial de geoprocesamiento de Guyra afirmó que la destrucción de bosques en los ecosistemas del Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAP) y el Chaco, provocan la pérdida de la fertilidad del suelo y de la biodiversidad, con la desaparición de especies de flora y fauna, y amenaza los modos de vida de varias comunidades, especialmente de grupos indígenas que viven en aislamiento voluntario, y para quienes el bosque constituye su hogar.

Las masas boscosas funcionan además como sumideros de carbono que mitigan los efectos de la contaminación, y su desaparición puede provocar la proliferación de enfermedades respiratorias, dijo.

También aumenta el riesgo de expansión de enfermedades transmitidas por animales, vectores que al ver destruido su hábitat, se desplazan a otras zonas buscando adaptarse.

Los bosques poseen también un rol importante para amortiguar los efectos del cambio climático, como las inundaciones y sequías, cuyas consecuencias se intensifican a medida que avanza la deforestación.

“La pérdida de bosques puede así provocar una alteración climática grave en toda la región”, según dijo a la agencia Efe, Lucy Aquino, directora de la ONG conservacionista WWF Paraguay.

Aquino criticó los “deficientes controles” sobre la destrucción de masa forestal en Paraguay, y denunció que pocas veces se escucha la voz de los pobladores del Chaco, donde reside el 3,7 % de los casi siete millones de habitantes del país.

La responsable de WWF dijo que en esta región las áreas protegidas están fragmentadas, y pidió que se establezcan conexiones entre ellas a través de los llamados “corredores biológicos”.

WWF considera que tanto el Gran Chaco como el Bosque Atlántico son ecosistemas de importancia mundial para la mitigación de los efectos del cambio climático.

La actual tasa de deforestación sitúa a Paraguay como el sexto país del mundo con mayor reducción de bosques, con la pérdida de unas 325.000 hectáreas anuales, según la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En diciembre del 2015 y en enero de este año, las inundaciones en Paraguay dejaron unas 100.000 personas desplazadas de su hogares en Asunción.

La inundaciones fueron provocadas por el fenómeno climático de El Niño, dijo Julián Báez, titular de la Dirección Nacional de Meteorología de Paraguay, sin embargo, el experto alertó de que la deforestación anula el importante papel que tienen los bosques para mitigar los efectos de esas lluvias, ya que absorben el agua de las precipitaciones y la filtran a la tierra.

Además, los bosques consiguen que el agua de lluvia quede almacenada en acuíferos subterráneos, que sirven de grandes depósitos de agua en épocas de sequía, explicó Federico Monte Domecq, biólogo especializado en manejo de recursos hídricos y miembro de la organización ambientalista WWF.

Monte añadió que otro factor que contribuye a agravar las inundaciones es la pérdida de humedales en las cuencas bajas de los ríos, algunos de los cuales “se están desecando para ejecutar obras de infraestructura”.

Citó el ejemplo del Pantanal, un ecosistema fronterizo entre Paraguay, Brasil y Bolivia, en la zona del Chaco húmedo, y considerado el mayor humedal del mundo, que libera periódicamente agua hacia el río Paraguay.

Si el Pantanal se altera o se intenta drenar, el agua que hasta ahora sale de forma paulatina del Pantanal, inundará otras áreas río abajo, advirtió el biólogo.

LAS LLUVIAS DE DICIEMBRE

Pocos meses atrás, en diciembre del año pasado para ser más preciso, los departamentos del litoral sufrían las consecuencias de la desproporcionada crecida del río Uruguay, un fenómeno poco habitual pero relacionado con lo mencionado anteriormente.

La contabilización oficial el Sinae indicaba que había 6.005 desplazados en Artigas, 2.942 en Salto, 2.357 en Paysandú, 51 en Río Negro y 2 en Florida.

Frente al puerto de Salto el nivel de las aguas había llegado 16,30 metros, convirtiéndose en la segunda inundación más grave de Uruguay, superada sólo por la inundación que se produjo en el año 1959, cuando no existía la represa hidroeléctrica de Salto Grande.



LOS DESASTRES ECOLÓGICOS NO RECONOCEN FRONTERAS

Lamentablemente el modelo extractivista imperante en los países mercosureños están dejando graves consecuencias más allá de fronteras y Uruguay no escapa a este fenómeno.

La deforestación masiva e indiscriminada de importantes ecosistemas, los monocultivos de soja, algodón, etc, que han derivado en los llamados "desiertos verdes", la explotación minera que deja la tierra arrasada; talando árboles, secando ríos y lagunas, construyendo mineroductos y carreteras donde antes no existían, van creando las consecuencias propicias para un futuro desastre ecológico que por supuesto afecta primero a las poblaciones más pobres. Las mismas poblaciones que son exoneradas de las enormes ganancias que las empresas mineras y forestales obtienen. De forma tal que el modelo "extractivista" no es tan justo, igualitario y beneficioso a la hora de repartir las ganancias obtenidas de la madera, los minerales y los monocultivos por parte de estas empresas, pero resulta implacable a la hora de repartir las pérdidas y prejuicios, como lo demuestran los fenómenos climáticos de estos días.

jueves, 7 de agosto de 2014

VACAS POR CELULARES Y TELEVISORES


Escrito por Claudio Diz

Parte hoy hacia China el mayor embarque en pie de terneras y vaquillonas de raza Holando, criadas y nacidas en Uruguay. Se trata de 10.000 cabezas, de entre ocho y 15 meses de edad que están saliendo con un promedio de 250 kilos. A su vez, la prensa informa que la empresa china Xiaomi desplazó a la coreana Samsung en ventas de smartphones en su país.

Los productos Made in China de video, telefonía e informática copan literalmente el mercado uruguayo y buena parte del mercado internacional, mientras tanto, nuestra producción exportadora continúa siendo primaria, con escaso valor agregado y dedicada principalmente al tráfico de animales, que también son seres vivos como nosotros y no son dignos de cría para explotación.

EL “ECOLOGISMO” DE BIBLIOTECA

Nadie tiene el derecho de autoproclamarse “ecologista” y a la misma vez criar animales para venta y consumo, y en materia política,  no mencionar o aprobar el actual desarrollo ganadero que contempla la explotación y sacrificio de 14 millones de cabezas vacunas, entre otro tipo de producción pecuaria que contempla aves de corral, etc.

Ya es hora de que el actual proyecto de país productivo cambie de una vez y para siempre; dependiendo menos de la explotación ganadera que es y será altamente perjudicial para el acelerado proceso del Calentamiento Global producto de la emisión de gases de efectos invernadero.*

Es hora que el uruguayo medio se conforme con menos juguetes tecnológicos, que son pagos con el tráfico y matanza de animales, y cambie el proyecto productivo heredado de Hernandarias por otro más eficiente y menos agresivo al medio ambiente.

¿Es necesario gastar divisas para cambiar el celular chino cada tres meses, cambiar el televisor plasma una vez cada dos años y prometerles tablets chinas a los jubilados a cambio de votos? Claro que no. Debemos ser inteligentes, vender servicios con alto valor agregado, consumir menos juguetes tecnológicos y darle mayor preferencia a la producción agraria de carácter orgánico. A su vez, ir terminando con la histórica y despreciable explotación animal para dedicarnos a otra cosa.

* - Los rumiantes son grandes contribuyentes al calentamiento global y deterioro de la capa
de ozono, por la liberación de altas cantidades de gases a la atmósfera, entre ellos, el gas
carbónico y el metano. El metano producido se genera principalmente por los procesos
fermentativos del alimento que ingresa al rumen. El principal factor biótico a nivel del
rumen en la producción de metano son las bacterias anaerobias metanógenas.


jueves, 3 de julio de 2014

MODELO AGROINDUSTRIAL CAUSA DESASTRE ECOLÓGICO


Escrito por Claudio Diz


Las lluvias obligaron a abandonar sus viviendas a 300.000 paraguayos, 50.000 brasileños y más de 12.000 argentinos. Autoridades de los tres países evalúan conformar un comité de crisis

Los desastres ecológicos no reconocen fronteras. Las fronteras fueron inventadas por intereses económicos y comerciales para poder dominar y explotar a los pueblos; para el robo y pillaje de nuestros bienes naturales (materias primas), ahora bajo las pacíficas y modernas técnicas empleadas: régimen de Zonas Francas, Tratados de Protección de Inversiones, Tratados de Libre Comercio (TLC), los cuales nuestro gobierno “progresista” e “izquierdista” subscribe sin reparos. Mecanismo por el cual las materias primas de la región son drenadas hacia el exterior a bajos precios y libres de impuestos (el gran banquete), mientras nuestros economistas de la Escuela de Chicago se conforman con algunos puestos de trabajo que las empresas multinacionales necesariamente tienen que dar (las migas). Todo ese esquema apuntalado y financiado por los organismos internacionales de crédito para la creación o modernización de una infraestructura vial que facilite su traslado en tiempo y forma (Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).

La constante deforestación de la región amazónica para captar tierras destinadas a la cría de ganado, la implantación del modelo agroindustrial sojero (desiertos verdes), que son millones de hectáreas destinadas a las plantaciones de soja transgénica y la construcción de grandes represas hidroeléctricas que le suministran energía barata al modelo agroindustrial, han provocado una grave crisis ecológica a nivel regional que ahora afecta a los cuatro países del Mercosur por consecuencia de las intensas lluvias caídas en las últimas semanas.

El equilibrio ecológico del micro clima regional conformado por la Mata Atlántica (una extensa zona de vegetación natural a lo largo de la zona costera brasileña, de la cual sólo queda el 7%), junto a la constante tala de árboles en la región amazónica, son causas importantes de las abundantes lluvias que afectarán en primer lugar a las poblaciones más humildes, a los trabajadores del campo y sus familias. Nunca afectarán a las poblaciones de los países ricos hacia donde van destinadas las exportaciones de soja y algodón transgénico, la carne vacuna y la celulosa; los principales productos de exportación que ahora ocupan lo que antes era un ecosistema natural que regulaba el ciclo del agua.

CUANDO EL COMUNISMO Y EL NEOLIBERALISMO COMPARTEN LOS MISMOS OBJETIVOS

Los defensores del “desarrollismo” y nuestros economistas frenteamplistas formados en la Escuela de Economía de Chicago argumentarán que este desastre ecológico y sus consecuencias son el precio a pagar para que haya más empleo. La cúpula sindical del PIT-CNT dominada por el Partido Comunista del Uruguay (PCU) y otras corrientes socialdemócratas frenteamplistas de menor peso han salido a defender reiteradamente este modelo desarrollista, de la misma forma que lo hace la dirección del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, cuya cúpula de antiguos dirigentes se encuentran presos por corrupción.


Es obvio que todos queremos más puestos de trabajo, y que sin trabajo no es posible la supervivencia en un mundo que se caracteriza por el consumo de productos superfluos e innecesarios. Productos que van desde lo material (el último modelo de teléfono celular) hasta productos culturales como el torneo de la Copa FIFA 2014, en el cual se induce a las masas a confundir patriotismo con patrioterismo y sano deporte con negociados y corrupción. Nunca faltará algún presidente o alto jerarca gubernamental que esté dispuesto a sacar provecho político o electoral de esa confusión de conceptos.

El ecologismo no propone retroceder al 8500 a. C y volver al periodo neolítico porque nunca salimos de él. Proponemos alcanzar un desarrollo mental y espiritual que le permita ver a la mayoría de los mortales que la Humanidad va por un camino equivocado. Proponemos un modelo productivo que esté en función de las necesidades reales del hombre y no de las necesidades del Mercado.

En el neolítico el hombre deja de ser nómade y se hace sedentario. Aprenden a plantar semillas y cultivar su alimento, así como a criar animales para su consumo. ¿Ha cambiado algo? Sí, ahora el hombre no recolecta el fruto de su trabajo sino que compra los víveres en el supermercado. No cultiva la tierra para el consumo de su clan sino que son las grandes empresas trasnacionales y sociedades anónimas que lo hacen para exportar la carne, la soja, la celulosa; o metales y petróleo en otros países. El hombre moderno se hizo tan sedentario que se volvieron necesarios los gimnasios deportivos para evitar la obesidad.

Hace 10.500 años surge la metalúrgica, se fabrican herramientas, se desarrollan técnicas de navegación, el comercio y se inventó la rueda. La rueda comenzó a rodar pero cuesta abajo. Hemos salido en naves a la estratosfera pero todavía desconocemos la existencia de centenas de plantas que pueden curar algunas enfermedades; pero éstas ya no existen porque en su lugar crece la soja y el eucaliptos.

¿Hemos salido del neolítico? Nos encontramos comunicamos en tiempo real con cualquier persona en cualquier parte del mundo, pero no sabemos cómo se llama el vecino que vive al lado de nuestra casa. En ese periodo se desarrolló el arte rupestre, la pintura en la piedra, hoy son los grafitis callejeros y propaganda política, la moderna pintura rupestre que adorna la aldea.

Tuvieron auge las creencias religiosas por la necesidad del hombre de explicarse lo inexplicable. Hoy el templo es una gran pantalla de televisión en una plaza pública y Dios es Maradona; y tal vez Luis Suárez sea un ángel expulsado al purgatorio. Si hemos avanzado en la evolución humana y salimos del neolítico que alguien me lo demuestre. Se podrá decir que se inventaron máquinas y remedios que curan varias enfermedades, pero todo fue en beneficio de la ganancia de los laboratorios y el negocio que gira en torno a la salud. Si así no fuera, los tratamientos médicos y los medicamentos no tendrían los costos en dólares.

Se podrá decir que los transportes se han desarrollado notablemente y hoy transportan millones de personas por día, pero no se dice que en Pekin o Ciudad de México los habitantes tienen que usar mascarilla para respirar o la lluvia ácida corroe y contamina todo a su paso.

¿Cultura y educación? Los hechos del día a día que se suceden en Uruguay muestran escuelas incendiadas, hechos de discriminación racial y social, violencia, patoterismo, centros de intercambio y consumo de droga en la puerta de los centros de enseñanza y hasta un Estado Narco Uruguayo que promueve el cultivo y comercialización de marihuana entre los jóvenes, ocultandole a la población los verdaderos intereses de Mr. Soros y la empresa Monsanto en lanzar su marihuana transgénica debidamente patentada. Nuestro imagen está representada en el exterior como país culto y educado por quien hoy es el actual presidente de la república: don José "Pepe" Mujica. Un ejemplo nato de marketing político dentro y fuera de fronteras Tristemente somos noticia en todos los portales del mundo a pesar de que todavía no estamos con el agua hasta el cuello.

lunes, 23 de abril de 2012

CAMBIO AMBIENTAL GLOBAL. EL BOOMERANG DE LA ESPECIE HUMANA


Escrito por Cristina Hernández

El cambio climático, la contaminación de la atmósfera y del agua, las transformaciones del paisaje -tales como la deforestación y los procesos de degradación del suelo-; la extinción de especies y el agotamiento de recursos naturales sobre explotados son factores que han traído consigo un cambio ambiental global que precisa una respuesta urgente y definitiva por parte de las naciones, pero no habrá una verdadera solución para el conflicto si no se supera el modelo de desarrollo capitalista.


Los últimos diez años han sido pródigos en noticias sobre terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías, olas de calor y de frío, exterminio de especies animales, bosques totalmente devastados. A la par, sabemos que aumenta el agujero de la capa de ozono, se acaban las reservas de hidrocarburos, sube la temperatura de océanos y mares, se derriten los glaciares y la polución produce todo tipo de afecciones a la salud humana.

El sistema de consumo de las sociedades contemporáneas se ha convertido en depredador de todos los recursos ambientales y nos regresa hoy a la génesis de la lucha por la supervivencia. De mantenerse los ritmos de crecimiento económico basados en el saqueo de la naturaleza, puede que nuestros descendientes no encuentren las vías para mantenerse con vida. Sin embargo, los principales causantes de esta situación serán los últimos en verse afectados por sus consecuencias. La desigualdad del mundo contemporáneo hace que sean las naciones y personas más pobres quienes primero sufran los embates de esta acción perjudicial sobre la naturaleza.

El cambio climático, la contaminación de la atmósfera y del agua, las transformaciones del paisaje -tales como la deforestación y los procesos de degradación del suelo-; la extinción de especies y el agotamiento de recursos naturales sobreexplotados son factores que han traído consigo un cambio ambiental global que precisa una respuesta urgente y definitiva por parte de las naciones.

No se trata de una preocupación reciente. En el informe presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1987 por la Comisión Brundtland, denominado Nuestro Futuro Común, se presentó el concepto de “Desarrollo sostenible”, apoyado luego en la Cumbre de Río de 1992. Con esto se acentuaba el principio elemental de un desarrollo donde se logren satisfacer las necesidades de la generación presente sin afectar por ello las de la generación del futuro. Ahora bien, llevar a término este paradigma en un mundo donde prima un modelo de desarrollo basado en la acumulación desmedida ha sido prácticamente imposible. Sus consecuencias no han podido siquiera aplazarse, aún cuando existen llamamientos internacionales como la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, la Agenda 21, la Declaración del Milenio y los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Plan de Implementación de Johannesburgo, el Programa de Acción de Barbados para el Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, entre otros.

En su intervención en aquella Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en 1992, Fidel aseguraba que la especie humana se encontraba en riesgo de desaparecer y responsabilizaba de manera directa a las sociedades de consumo por la atroz destrucción del medio ambiente. La solución avistada por el líder histórico de la Revolución Cubana transitaba por una mejor distribución de los recursos. “Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana”, sentenció.

Efectivamente, se trata de aplicar un enfoque cultural a la sostenibilidad en pos de alcanzar un sistema de pensamiento y de acciones donde prevalezca la armonía con la naturaleza. El modelo cultural de producción, hasta el momento devastador, debe ser sustituido por valores que apunten a una relación más sabia con el planeta. No basta con promover el cuidado del medio ambiente si no se transforma de manera radical la visión del mundo y los principios sobre los que se concibe el desarrollo económico.

Por sólo citar algunas cifras de la acción demoledora de la especie humana, se estima que en el mundo se pierden alrededor de 15 millones de hectáreas de bosques al año, que el 52 por ciento de las pesquerías están explotadas al límite, otro 24 agotadas y solamente el tres por ciento se consideran no explotadas.

Mientras América Latina consume alrededor del 4 por ciento de la energía mundial y África el 2.5 por ciento, entre EE.UU y la Unión Europea consumen alrededor del 58 por ciento de la energía del planeta. El desplazamiento climático ambiental es la primera causa de las migraciones humanas y en 2010 llegaba a 38 millones de personas.

Además, se desperdician a diario millones de toneladas de alimentos, al tiempo que en el África Subsahariana el hambre es una causa de muerte. EE.UU. es el país que lidera las cifras de este despilfarro. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, entre el 45 y el 50 por ciento de todos los alimentos cosechados se pierden anualmente antes de ser consumidos. En el mismo informe se consigna que esta comida podría servir para cubrir todas las necesidades de los desnutridos de ese país, en el cual 4.6 millones de hogares padecen de grave inseguridad alimentaria.

Cercanos a la celebración de la Cumbre Río+20, donde las naciones del mundo se reunirán a evaluar los desafíos de este cambio ambiental global y las vías para enfrentar sus consecuencias hasta el momento irreversibles, los movimientos sociales se reunieron en Brasil en el Foro Social temático Crisis capitalista, Justicia social y ambiental. La crisis ambiental y la soberanía alimentaria estuvieron entre los puntos debatidos, partiendo siempre de que “el calentamiento global es el resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo”.

En la Declaración Final de esta Asamblea de Porto Alegre se responsabiliza a las transnacionales, las instituciones financieras, los gobiernos y organismos internacionales por no querer reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La opción de una “economía verde”, propuesta como solución para la crisis ambiental y alimentaria por algunas potencias internacionales es puesta en entredicho, pues “resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida”. Los agrocombustibles transgénicos, la geoingeniería y los mercados de carbono no resultan, como bien se apunta en el documento, una verdadera solución para el conflicto si no se supera el modelo de desarrollo capitalista.

Para el planeta no existen recursos infinitos. La responsabilidad de preservarlos pasa hoy por los gobiernos, pero también por cada uno de los seres humanos que lo habitamos. Cada acción que realicemos como comunidad de naciones en pos de una cultura ecológica resulta garantía de perpetuidad. La crisis ambiental nos pone ante el reto intelectual de concebir un ethos de armonía con el espacio que nos brindó la vida. El presente dossier de La Jiribilla, responde por tanto, al imperativo ideológico y cultural de mantener a salvo la Tierra.